Bárbara y Edwin En memoria de
Bárbara Uribe Tamblay y Edwin Van Jurick
Por Viviana Uribe Tamblay




Bárbara, fue la tercera de las cuatro y creció en nuestro hogar de clase media sin carencias, rodeada de cariño.

Era de carácter fuerte mi hermana, rebelde y apasionada; jamás me voy a olvidar cuando hizo por primera vez la "cimarra" y le falsificó la firma a mi mamá: todos los pecados juntos, todos a la vez; claro que a los cinco años, que era entonces su edad, aquellas faltas imperdonables sólo anticipaban lo divertida y volada que sería, y que ya se notaba con todas sus acotaciones dichas siempre en voz alta, ya fuera en la casa, en el colegio o donde se encontrara.

Fue por ese carácter que mi hermana empezó a transformarse en líder en sus colegios y entre sus amistades. Así era mi hermana.

Cuando tenía dieciseis y era una lola providenciana, descubrió en un viaje a Concepción a aquellos estudiantes universitarios que encendían las palabras y querían transformar el mundo. No lo dudó ni un instante. En el verano del 71' se incorporó a los trabajos voluntarios junto al movimiento campesino y al sector de obreros de Talca, Su cambio fue radical. Salió de nuestra casa una lola de Providencia y regresó una joven madura, de vestimentas más sencillas, con una mirada que ofrecía nuevos horizontes: los sueños la envolvieron, la esperanza de alcanzar el cielo, de tomar las estrellas, la hizo vibrar, crecer y entregarse.

Por eso se incorporó al trabajo poblacional mi hermana, en La Bandera y en Nuevo Amanecer. Por eso entró al MIR y fue una activa militante, aunque secretamente confesaba que le aburría la formación teórica de izquierda, estaba convencida que la injusticia no era una cuestión de libros, sino que una acción permanente, un acto de servicio, un acto de amor.

Así era mi hermana, pero no la comprendieron mucho. Sin embargo, ella hizo durante su militancia el ejercicio de dar hasta que doliese. Es así como de la casa se fueron desapareciendo las comidas, los útiles escolares, la ropa, para dárselos a las familias más necesitadas. La casa se llenó de jóvenes, de pobladores a quienes ella traía para acogerlos. Y también la casa se llenó de música, su voz clara, diáfana y con un timbre maravilloso, transformada los días en cantos, en nuevos cantos que nos contagiaban a todos soñando con un nuevo amanecer.

Y en su trabajo en las poblaciones fue donde conoció a Edwin, un ex alumno del Manuel de Salas que andaba en una moto, o en un jeep, siempre corriendo para realizar las tareas partidarias, siempre desplegando toda la energía de la juventud.

Edwin era reservado, calmado, mucho más reflexivo, era de mediana estatura, de tez blanca, ojos pardos y un color rubio ceniza de cabello, de una estructura atlética y muy bella. Tenía un hermano mayor, Cristián quien estaba casado con Eugenia Yulis y tenían una hija preciosa, a quién Edwin dedicaba sus escasos minutos. Tal vez, en su introversión Edwin escondía dolores de su corta historia que no conoceremos nunca, pero Bárbara lo contagiaba con su alegría, su postivismo y su hermosura. Ambos tenían una historia parecida, eran de muy diferentes caracteres, que se complementaban. Ella conversadora y el silencioso, formaron una pareja de jovenes comprometidos con lo que sucedía en el país. Y al verlos todos pensaban que eran una pareja ideal: jóvenes, fuertes, hermosos, inteligentes y comprometidos.

Se casaron el 29 de diciembre de 1973, después del golpe militar y partieron a iniciar su vida juntos. No pudieron proseguir sus estudios, la resistencia los requería en todos sus esfuerzos; pero tenían 20 años de edad y ya habría tiempo para retomar sus vidas. Pero no hubo tiempo para mi hermana ni para Edwin, el 10 de julio de 1974, lo detienen los agentes de la DINA con Osvaldo Romo en la propia calle; a mi hermana la van a buscar a su casa luego de regresar del trabajo. A los dos los someten en Londres 38 a torturas atroces. Al mismo tiempo detienen a Cristián, hermano de Edwin y, a María Teresa, nuestra hermana mayor. A todos los someten a careos, presionando a Bárbara y a Edwin a hablar. Los dos se dan fuerzas, los dos se comunican a pesar de las vendas de sus ojos, los dos saben que dependen el uno del otro y que no deben flaquear. Muchas personas los ven y todavía los recuerdan, seguramente por su juventud, seguramente por su belleza.

A Edwin lo trasladan un día a Villa Grimaldi, por ese tiempo a cargo de Marcelo Moren Brito. Lo torturan en presencia de su hermano y le pasan encima con una camioneta por sus piernas. Edwin comienza con un proceso de gangrenamiento en su pierna; el ex agente, Samuel Fuenzalida Devia lo vio y conversó con él bajo estas circunstancias. Pero Edwin se resiste, Edwin no habla.

A Bárbara la llevan de Londres 38 a 4 Alamos, incomunicada, allí permanece en una celda junto a otras mujeres detenidas, cuenta algunas cosas sobre su vida, reservándose los miedos, las incertidumbres de la represión en contra de su familia, canta por la ventana y su voz recorre las celdas de los detenidos, todos jóvenes como ella y espera...

Conservamos una foto de su matrimonio. Se les ve felices, rodeados de quienes más los amaron. Qué bueno que nos dejaron esa foto para recordarlos. Ese fue un día caluroso y divertido, fue un día de encuentros y reencuentros, donde llegaron los amigos, incluso aquellos que por medidas de seguridad no debían llegar. Así era mi hermana, así era Edwin, y así eran sus amigos. Fue un día pleno, que nos quedará por siempre en el recuerdo.


El 10 de julio de 1974 fueron detenidos en distintos lugares de Santiago los cónyuges Bárbara Uribe Tamblay y Edwin Francisco Van Jurick Altamirano, junto con un hermano de éste, Cristián Van Jurick, todos militantes del MIR. Los agentes que los detienen declararon pertenecer a la DINA y realizaron varias visitas a la familia en los días posteriores, en algunas de ellas trayendo consigo a uno de los detenidos.

En agosto de 1974, ante una solicitud de la embajada Británica, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que Edwin Francisco Van Jurick y Bárbara Uribe se encontraban bajo arresto preventivo para una investigación, y que su estado de salud era plenamente normal. Con posterioridad, ante una consulta de la Corte de Apelaciones de Santiago, el propio Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que la información entregada se trató de un "lamentable error". Salvo el antecedente referido, las tres detenciones fueron permanentemente negadas por las autoridades hasta enero de 1975, en que se reconoció la detención de Cristián Van Jurick en el recinto de Ritoque, donde permanecía en libre plática.


Si sabes algo más sobre Bárbara o Edwin, militantes del MIR, compártelo con nosotros con un e-mail a martin@lashistoriasquepodemoscontar.cl Si sabes algo sobre cualquier desaparecido o asesinado por la dictadura, escríbenos también, eso nos ayudará para siempre recordarlos.
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BESOS ETERNOS

A Bárbara Uribe Tamblay, 20 años, detenida desaparecida desde Ñuñoa

Por Carlos Antonio Vergara Núñez

Vahos noches de verano Isla de Maipo uvas verano
1973 trabajos voluntarios silueta frágil
alfabetización campesina el recuerdo es frío blanco
Federación de Estudiantes Vespertinos y Nocturnos de Chile
sólo enormes ruinas San Martín con Huérfanos
calles de Nuñoa no dicen nada madre
casa Exequiel Fernández
que haré con todo el amor que prodigué en días de lluvia
quien retomará estas banderas sagradas que son mi luz mi ternura caricias
amplifico al horizonte melodías nos van a matar
ese sendero sinuoso recorro me alejo de la vida sin su amor
aquí los dejo Londres 38 cordillera nevada
marcas mis manos
albores dolor resurrección de esta página dónde encontraremos otra Bárbara
esa sonrisa en este vértigo
cuántas alegrías estelares vivirán
aromas primaveras vuelvo al silencio
afuera brotan algarrobos arrayanes
chamizas chilcos bellotos
clavelillos ulmos coihues azulillos
pétalos toda la flora
no dejaré de quererte más nunca
mi llanto son las brisas que corren
me acompañan
me obligan a besarte eternamente eso mi sollozo.

Del libro inédito '80 Poesía Urgente


La pareja ideal en manos del
Guatón Romo

Por Lucía Sepúlveda

Bárbara tenía 20 años cuando fue detenida, el 10 de julio de 1974 por efectivos de la DINA, encabezados por Osvaldo Romo Mena. Era secretaria, casada con Edwin Van Yurick Altamirano, arrestado horas antes. Ambos se encuentran desaparecidos luego de ser vistos por última vez en Villa Grimaldi y sus nombres figuran en el montaje publicitario conocido como "Lista de los 119". El cuñado de Bárbara, Cristián Van Yurik testificó sobre la tortura y violación a la que fue sometida en su presencia la joven. En los primeros interrogatorios bajo tortura a la pareja, en Londres 38, en las instalaciones que hoy ocupa el Instituto O'Higginiano del Ejército, participaron además de Romo, el Suboficial de Carabineros Basclay Zapata, alias "El Troglo", y Miguel Krassnoff, Teniente de Ejército, así como Marcelo Morén Brito, Capitán de Ejército, a quien llamaban "el Ronco" o "el Oso".

Una pareja "ideal"
Bárbara todavía era liceana cuando se casó con Edwin, ex alumno del Manuel de Salas, en diciembre de 1973. Al contrario que ella, Edwin era reservado, pero muy activo. Estaban muy enamorados y además, los unía la militancia en el MIR. En palabras de su hermana mayor, Viviana "ellos eran la pareja ideal. Jóvenes, fuertes, hermosos, inteligentes y comprometidos". Se habían conocido en el trabajo poblacional que realizaban. Luego del golpe, Bárbara, secretaria en una empresa fotográfica, se esforzó por proteger a los perseguidos, y continuó ligada a los pobladores. Desde el verano del 71, después de participar en los trabajos voluntarios junto al movimiento campesino y obrero de Talca, la joven había decidido jugarse a fondo por sus ideales.

Sus padres y sus tres hermanas recuerdan que desde pequeña, Bárbara se destacó por sus condiciones de liderazgo, que se evidenciaron en los Liceos Nº 7 de Niñas y Nº 11 de Macul, donde era considerada una alumna "rebelde". Al egresar ya había desarrollado una gran sensibilidad social. Recuerda Viviana: "La casa se llenó de pobladores, que ella traía. Y también se llenó de música. Su voz clara, diáfana y con un timbre maravilloso transformaba los días en cantos..." Muy bella, desechó entonces las sugerencias de convertirse en modelo y siguió un curso de secretariado, para lograr una rápida independencia económica.

Las detenciones
Edwin y Bárbara vivían en casa de los padres de Edwin, en la comuna de Ñuñoa, desde donde éste salió alrededor de las 09:00 horas, sin que regresara a almorzar. Tampoco concurrió a una cita con su hermano Cristián pero, desde un bus, éste lo vio caminando por calle Irarrázabal, por lo que presume fue detenido en ese sector, poco después. Ese día, Bárbara Uribe regresó a casa cerca de las 19 horas. Alrededor de una hora más tarde, llegó hasta allí un individuo que dijo llamarse "Titín", acompañado por otros cuatro sujetos, movilizados en una camioneta, que se marcharon llevándose a la joven secretaria con ellos.

En la madrugada, un grupo de agentes de la DINA sacó a golpes a Cristián de su casa, subiéndolo a una de las dos camionetas en que se movilizaban. El pudo ver a su hermano en la parte de atrás de uno de los vehículos, amarrado y con la vista vendada. Ambos fueron conducidos al recinto de detención y torturas de la DINA ubicado en calle Londres 38, donde también se encontraba Bárbara.

Testimonio de Cristián
En el proceso consta el testimonio de Cristián. El señala que comenzaron a interrogarlos bajo crueles tormentos y en un momento llevaron a su cuñada, dejándola parada de espaldas a él, desnuda y comenzaron a amenazarla para que hablara. En estas circunstancias, ella fue violada por uno de los agentes en presencia de su cuñado. Relata Cristián que también fue interrogado y maltratado en conjunto con su hermano Edwin en Londres 38, y posteriormente en Villa Grimaldi donde fueron trasladados un mes después.

Ex presas políticas que estuvieron con Bárbara aseguran que la tortura no doblegó su espíritu. En Cuatro Alamos, en su celda de incomunicada, ella cantaba, y su voz recorría las celdas confortando a las otras prisioneras. La joven dijo a una de ellas: "Yo sé que se llevan al flaco (Edwin) y lo van a matar. Yo soy su compañera y quiero seguir su mismo camino."

Destinación secreta
A mediados del mes de agosto de ese año, un grupo de prisioneros entre los que se encontraba Edwin fue sacado una noche en un camión, regresando horas después. Según él contó a su hermano, los agentes hablaban de "Puerto Montt" y "La Moneda" denominaciones usadas para determinar si un prisionero moría lanzado desde el aire o de otra forma, según declaraciones del ex agente de la DINA, Samuel Fuenzalida Devia. En esta misma fecha fue sacado otro grupo, del cual nunca más se supo.

A fines de ese mes, el 26 o 28 de agosto, llegó un grupo de jefes de la DINA entre los que estaban Marcelo Moreén Brito, el "Capitán Max" o "Mano Negra" (teniente Vásquez de Carabineros) y el Teniente Miguel Krassnoff. Ellos dividieron a los prisioneros en tres grupos, diferenciados. Un grupo que salió no lo volvieron a ver, otros quedaron libres y otros fueron repartidos entre el recinto de detención de Cuatro Alamos y el recinto secreto de José Domingo Cañas.

El último encuentro
Cristián Van Yurick fue trasladado luego a Villa Grimaldi, otro de los centros de detención y tortura del organismo de seguridad, donde vio a Edwin se encontraba en muy mal estado físico. En el patio, le habían pasado una camioneta por encima de sus pies y tenía una pierna quebrada, que posteriormente le fue amputada. Continuaba resistiendo la tortura y negándose a colaborar con los agentes.

Dos hermanas de Bárbara, Viviana y Mónica, fueron detenidas por la DINA el 18 de septiembre de ese mismo año, llevadas a Cuatro Alamos y luego al recinto secreto de calle Irán con Los Plátanos, denominado "Venda Sexy". Allí fueron amenazadas con que les ocurriría "lo mismo que a su hermana Bárbara y a su cuñado Edwin".

Cristián Van Yurick fue expulsado a Inglaterra en diciembre del 76. Otros testigos sobrevivientes del paso de la pareja liceana por calle Londres, son Tamara Valdés (declaró desde México), Oscar Alfaro, Beatriz Kettlun Zaluk, Graciela Mathieu, Viola Todorovic, y Antonio Osorio.

Versiones oficiales
Por su ascendencia, Edwin es reconocido como ciudadano inglés, debido a lo cual la embajada británica intervino ante la cancillería chilena. El Ministerio de Relaciones Exteriores envió una nota en enero de 1975, indicando que tanto los hermanos Van Yurick como Bárbara Uribe, se encontraban "con arresto preventivo para su debida investigación, y su estado de salud es perfectamente normal". Posteriormente ello fue desmentido por un oficio de Javier Illanes Fernández, Director de la Secretaría de Derechos Humanos de esa cartera, enviado a la Corte de Apelaciones de Santiago, señalando que la información "errónea" se debió a una "confusión".

Por su parte, el Comandante Antonio Ramírez, de la Secretaría Nacional de Detenidos, informó el 20 de abril de 1975 a la madre de Edwin, que su hijo y su nuera estaban registrados como detenidos, y se hallaban en Tres Alamos. Posteriormente esa Secretaría negó la detención de los afectados, situación de la cual se levantó un acta ante el notario que acompañó a la madre en la diligencia.

El montaje de encubrimiento
El 25 de julio de 1975, poco más de un año después que fueran detenidos, apareció publicada una noticia dada a conocer por el diario brasileño O'DIA, que daba cuenta de la supuesta muerte de un grupo de chilenos, en enfrentamientos ocurridos con la policía de la localidad de Salta en Argentina, entre los cuales se mencionan los nombres de Edwin Van Yurick y Bárbara Uribe. La maniobra se realizó en el marco de la Operación Condor, con la cooperación de los servicios de inteligencia del Cono Sur.
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