KELLINA, la mirista hija de una enfermera del Hospital Militar
En memoria de Jacqueline del Carmen Binfa Contreras___

Por Lucía Sepúlveda





Jacqueline Binfa Contreras, estudiante de Servicio Social en la Universidad de Chile, militante del MIR, hija de una abnegada enfermera del Hospital Militar, tenía 28 años cuando la detuvieron, el 27 de agosto de 1974, en circunstancias que se desconocen. Ella había trabajado políticamente en el frente de pobladores, por lo que el agente represor Osvaldo Romo la conocía. Pocos días antes había sido detenido el dirigente mirista de Lo Hermida, Modesto Espinoza, también desaparecido.

Su madre, Julia Contreras apeló a todos sus vínculos laborales para dar con el paradero de su hija a quien llamaba cariñosamente "Kelina". Quienes fueron alguna vez pacientes y recibieron los cuidados de la enfermera, le dieron la espalda. Ninguno de aquellos oficiales que la conocieron por más de 25 años la recibió, ni tuvo consideración alguna por sus sentimientos. La señora Julia falleció de cáncer ocho años después, en el año 1982, sin que pudiera saber nunca noticias del paradero de su hija. El hermano menor de Jacqueline, José, murió a causa de una enfermedad cardíaca, un año después.

Una vida esforzada
Aldo Binfa, el padre de Jacqueline, y de José, había muerto en un accidente cuando los niños tenían 7 y 4 años, respectivamente. Kelina estudió en el colegio San Gabriel y fue testigo del enorme esfuerzo de su madre viuda para darle una buena educación a sus hijos. Más tarde fue una adolescente rebelde, no sólo contra las injusticias de la sociedad y su estructura de clases sino en el seno de su propia familia, criticando incluso la abnegación con que su madre se entregaba a su trabajo en el Hospital Militar. En los comienzos de los 70 quiso marcar su independencia y se fue de casa. En esa época se vinculó partidariamente en el MIR, volcando entonces su rebeldía a la dedicación por los pobres y desposeídos. Volvió al hogar y en 1972 ingresó a la Escuela de Servicio Social de la Universidad de Chile. Pero su principal actividad la desarrollaba en el frente poblacional, donde conoció y debió trabajar con el agente de la DINA Osvaldo Romo, entonces militante de la Unión Socialista Popular.

Un "cuadro" político
Relata un condiscípulo de la universidad: "A la Escuela llegaba siempre apurada. De aspecto desgarbado, me parece verla llegar con su bolso artesanal, muy poco preocupada por su aspecto personal, algo mayor que el promedio de las demás, y por lo mismo tenia una actitud crítica por el compromiso y entrega de los demás a la causa. Ella se dejaba muy poco tiempo para la vida personal. Se la veía siempre como la militante entregada y dedicada al partido y sus actividades en el frente poblacional. Jacqueline se entregó por entero a sus ideales, se comprometió por su causa; la causa del pueblo. A pesar de pertenecer a una familia relativamente acomodada en que su madre trató siempre de darte lo mejor que podía, ella renunció en innumerables veces a esas garantías".

En su recorrido por los centros de tortura, Jacqueline fue vista en la casa de José Domingo Cañas y en Cuatro Alamos, sin que se pueda precisar más datos sobre su desaparición.

Kellina

María Paz García-Huidobro

Anoche soñé contigo, Jacqueline.
Era tan normal verte a mi lado que sólo cuando desperté supe lo hermoso que había sido ese sueño. Estábamos sentadas en el jardín. Y de pronto me abrazaste. Sentí que el corazón se me ensanchaba. Desperté y lloré por haber despertado y que no fuera realidad.

1974, Septiembre:
Mamá: estoy en 4 Alamos detenida. Ayuda a quien lleva este mensaje. Te quiero, Kelline

Hace tanto tiempo que no sé nada de ti, Kellina.
Entonces imagino que estás viviendo en un hermoso país. Lejos de éste. En Europa. Que por seguridad no escribes. Anoche vi una película española, te habría gustado. Era una mujer que vivía con su familia y ayudaba a la gente necesitada de su pueblo. Pensé podías ser tú, idealista y soñadora. Hasta se parecían físicamente, no sé, algo por ahí en las cejas, en los ollitos que se te hacen junto a la boca.

En cada muchacha de cabellos largos que encuentro en la calle busco tu rostro.
A veces en el supermercado te veo entre ellas. Es que duele no verte. Pero duele más reconocerte en otras.

1974, Octubre:
Estamos en una casa de ñuñoa y creo que no podré resistir más, mamá. Ayuda a quien te lleve este mensaje. K.

Debo esperar. Ya lo sé. Pero hace tanto tiempo que te fuiste. Quizás alguien te golpeó y perdiste la memoria. A lo mejor estás viviendo en algún lugar de Santiago.

1981. Han pasado más de siete años, Kellina.
Este mes de agosto ha sido frío. Hicimos todo lo posible con José Antonio por averiguar tu paradero con los amigos, pero todo ha sido en vano. Mis contactos como enfermera en el Hospital Militar no resultaron. Tenías razón. Esos pacientes, Generales y Coroneles que sabían de ti, callaron. Todos "ésos", a los que atendía, lavando sus cuerpos, tomándole sus manos cuando tenían miedo, podrían haberme contado tantas cosas de ti en esas largas noches en vela. Decirme lo que sabían:
Que habías estado detenida en una casa de la DINA en Santiago.
Que fuiste reconocida por tu ex compañera, Alejandra Merino y por Osvaldo Romo.
Que te interrogaban con violencia.
Que fuiste valiente a pesar del miedo y del dolor.
Que jamás vendiste a ningún compañero.
Que perdieron tu rastro en Cuatro Alamos.

Pero ninguno quiso ayudarme, hija, y ahora estoy enferma.
Ha sido demasiado, no puedo seguir soportando. Confío en que tú estés bien, lejos de este país. Dejaré esta carta con tu hermano José Antonio.

Un beso, te quiero mucho Kellina, Julia


En el año 1984 falleció Julia, madre de Jacqueline Binfa Contreras, sin saber nada de su hija. En 1985 murió José Antonio, su hermano. Hasta la fecha Kellina se encuentra entre las largas listas de Detenidas Desaparecidas.

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EL CARAPALIDA Orlando José Manzo Durán, era el jefe de Cuatro Alamos, lugar de transición entre Villa Grimaldi y Tres Alamos, donde se estaba en libre plática. A pesar de que se suponía, era éste un lugar para reponerse de las torturas y no llegar en tan malas condiciones al lugar donde se recuperaba la vida, muchas personas fueron sacadas de allí a un destino desconocido del que nunca más volvieron. Es el caso de Jacqueline Binfa, Carmen Bueno y Muriel Dockendorf, entre muchas otras. De este lugar salió para siempre "Mauro", un guardia que vigilaba a los presos con quienes tenía una actitud humanitaria. "Mauro", que resultó ser Carlos Carrasco Matus, está desaparecido. Nada de eso era desconocido para el teniente Manso, que en calidad de funcionario de la DINA tenía una perfecta connivencia con la Villa Grimaldi. Los prisioneros lo conocían como "El Carapálida", por su tez como pantruca y los guardias como "Lucero". Trataba mal a todo el mundo, a gritos, con sorna, y hay acusaciones de violación en su contra por parte de algunas detenidas. A quien quería escucharlo, Manso informaba que era oficial de Gendarmería, en comisión de servicio en la Dina. Efectivamente, fue repuesto en el servicio y apareció en sus nóminas al menos hasta 1989.

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