Hermana niña
En memoria de Carmen Bueno Cifuentes
Olimpia Bueno


"La mentira tiene remedio al contrastarla con la verdad"



Hermana niña
con miedos por la vida que comienza.
Fantasmas y monstruos que te perseguían
nublaban a veces la alegría de tu sueño de niña
y tú te refugiabas en mí buscando protección
y al conjuro de una letanía o de una canción,
las dos, pequeñas pero juntas,
nos disponiamos a luchar y a vencer

Hermana hija
revoltosa y mimada.
Tu mirada y tu sonrisa eran el encanto que destruía absolutismos.
Todo se te daba, todo se te consentía
Cuántas horas de alegria distes y recibistes de esos padres que te cuidaban como un bello tesoro !
qué no harían ellos por ti y tú por ellos!

Hermana escolar
alegre, llena de curiosidad por todo.
Amiga inconfundible y leal.
Llena de esfuerzo por lograr el deber superado.
Solidaria en las rebeldías sin aceptar imposiciones
Compartimos todos esos años y nuestras vidas se fundieron aún más.

Hermana proyecto mujer
hermosa como una princesa de cuentos,
como una mariposa que abre sus bellas alas al amor.
Lo buscastes incansablemente, tenaz, a tu manera,
desgarrando convenciones,
rompiendo caretas
y te entegraste a cada promesa a cada quizás!

Hermana política
madura, consecuente.
Tu amor a la vida y al hombre te llevan a luchar por la justicia al lado de tu pueblo.
Tu valentía y coraje un ejemplo a seguir.
Tu ternura y fortaleza son constante apoyo en los días de lucha.

Hermana, mi hermana
así te viví durante esos veinticuatro años.
Siempre juntas.
Tu alegría fue mi alegría, tu pena fue mi pena.
Los años que siguieron han sido un constante anhelo de ti.
Te busco en mí,
rasguño la memoria,
detengo el tiempo y te cuento de mí,
de ese vacío que hay en mi alma desde que no te vivo,
de mi exilio,
de mis hijos.. que nunca te sabran, pero que te adivinan por medio de la magia del cuento y el esmero
El viento me oye. Espero te lleve mi voz dondequiera que estés

Desaparecida
en una palabra tengo que ahogar toda tu vida
No es justo!
Una sola palabra y tantas vidas!
No, no es justo!
y que palabra resume tus sueños truncos tus hijos que no fueron,
tus alas cortadas?

No es justo hermana querida!

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CONOZCA:
Homenaje a los 119
Hércules contra los piratas
Los ojos olvidados del camarógrafo
de la "Batalla de Chile"


CARTAS MUTILADAS

A Carmen Bueno Cifuentes, in memoriam
A mi hijo, ad memoriam

Llenar tu día, dices, para alcanzar la noche salvadora: acuérdate de la noche neoyorquina: noche de iniciación, iniciación a la noche/
en otra/
dimensión del tiempo, llenó sus días un sueño mortecino y una avalancha gris congeló su memoria, todos estaban cerca pero nadie acudió, nadie vio cómo iban secándose los pedacitos de alma/
se escondió como una delincuente/
sintió culpa/
ella misma no sabe cómo/
salió de allí/
sin errar
por senderos
perdidos
no hay
llamada/
zambullida en la piscina sin fondo, en el silencio claro de la soledad, en el aire cerúleo de un gimnasio (en la noche)/
abarca en el tiempo otros espacios, mesas, camas,
lo propio y lo ajeno, bebe y brinda
la copa de pasión
urbi et orbi, echa rizomas, ser de todas partes y ninguna pregunta quién soy, quién fui antes de ser yo, quién hubiera/habría sido si, quién serás tú, bufón carnavalesco, camaleona/
querida y añorada carmen, como sin duda
te ha contado un ángel, acarreaba
tu nombre y tu retrato
a fábricas
colegios
cineclubes de barrio/
su reflejo
aumentado
en el vidrio sucio
de la puerta del subway, el corte
triangular de los pómulos, la mueca voluntariosa
y triste de la boca, las cuencas de los ojos, sabe lo que era/estar cesante y entregada a la actividad menos rentable del planeta y sentirse absolutamente útil/
de traje de chaqueta y maletín a las grandes mansiones
de los ricos, la tierra prometida a cuestas, tú hermosa y desnuda/
carmen bueno/
sobre el celuloide, a narrar tu odisea, pedir plata/
el peso de los años de exilios (dos de signo opuesto)
y su fugacidad/
breve imagen borrada por la mano grasienta
de cualquier pasajero o el dedo
veloz del maquinista al entrar
en la siguiente estación/
a hurgar en heridas innombrables, remover la sangre y la memoria de/todos/
Cuba/Chile/
junto a las de esas magnánimas familias judías, a exorcisar
una y mil veces la vergüenza ajena y la culpa colectiva/
recuérdalo/
fue entonces la familia estrecha, un todo aceitado,
anticuado, un poco primitivo, cada intento
de mejorar la casa una derrota, la compra
de una alfombra el símbolo
del abandono eterno
de la tierra
natal/
ese lugar abstracto, simbólico, virtual
que une como mínimo común denominador al clan maduro, ya disperso, a punto de reproducirse por sucesiva vez y desaparecer tal como lo conocimos/
tu carta la mandé y la recibí en mis propias manos, un océano y unos días después/
él ya no estaba, no volvió nunca más, como el abuelo/
como carmen/
lo encerraron allí/
(ella viva, reviva, rediviva/
tú, mi descendencia, ¿vínculo o eslabón perdido?)/
único testimonio, tenue huella en el tiempo o la memoria: película, papel, trazo, impronta espiritual en la especie/
tú llenas las lagunas de tu propio pasado inventándolo
con imágenes matrices, esquinas recortadas, arte
de deriva y merodeo, tú la has visto ahora,
y ya la amas y la odias, la ciudad,
desmoronándose en la luz
gloriosa del trópico,
como a la otra, la pujante
ciudad de hollín y de ladrillo rojo, tú sales victorioso al vacío y tomas y te empapas de mundo/ella
llena sus horas regalándose hasta el agotamiento/
la historia da vueltas de carnero al menor pestañazo o golpe de lente, el ojo es un agujero negro (ya se dijo)/ y las ciudades
y el hombre un amasijo de contradicciones
tú, yo y ella (ellas)/
todos tratando de sobrevivir: miedo a la vida,
miedo a la muerte/
yo (también)
desbordo mi día acaparando
para la pérdida futura/
atrincherada hasta
nueva
configuración/

María Elena Blanco


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Carmen Cecilia Bueno Cifuentes, desapareció en Santiago, en noviembre de 1974. Tenía 24 años de edad, estaba soltera, y su profesión era la de cineasta. Como tal, trabajaba para Chile Films, siendo además militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El 29 de noviembre de 1974, cuando la detiene la DINA rumbo a su trabajo, detienen también a su compañero del MIR y de Chile Films Jorge Hernán Müller Silva. Ambos fueron vistos en "Villa Grimaldi" y en "Cuatro Alamos", desde donde finalmente desaparecieron.


EL CARAPALIDA, Orlando José Manzo Durán, era el jefe de Cuatro Alamos, lugar de transición entre Villa Grimaldi y Tres Alamos, donde se estaba en libre plática. A pesar de que se suponía, era éste un lugar para reponerse de las torturas y no llegar en tan malas condiciones al lugar donde se recuperaba la vida, muchas personas fueron sacadas de allí a un destino desconocido del que nunca más volvieron. Es el caso de Jacqueline Binfa, Carmen Bueno y Muriel Dockendorf, entre muchas otras. De este lugar salió para siempre "Mauro", un guardia que vigilaba a los presos con quienes tenía una actitud humanitaria. "Mauro", que resultó ser Carlos Carrasco Matus, está desaparecido. Nada de eso era desconocido para el teniente Manso, que en calidad de funcionario de la DINA tenía una perfecta connivencia con la Villa Grimaldi. Los prisioneros lo conocían como "El Carapálida", por su tez como pantruca y los guardias como "Lucero". Trataba mal a todo el mundo, a gritos, con sorna, y hay acusaciones de violación en su contra por parte de algunas detenidas. A quien quería escucharlo, Manso informaba que era oficial de Gendarmería, en comisión de servicio en la Dina. Efectivamente, fue repuesto en el servicio y apareció en sus nóminas al menos hasta 1989.

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