La opción de Augusto Carmona
Para Augusto Carmona Acevedo
Por Lucía Sepúlveda






El corazón de Augusto se detuvo para siempre el 7 de diciembre de 1977, luego que la CNI le disparara por la espalda. La trampa se montó frente a la casa de calle Barcelona 2524, de la comuna de San Miguel. El periodista había decidido combatir en la resistencia junto a su partido, el MIR, ignorando recomendaciones médicas sobre llevar una vida reposada debido al reemplazo de su válvula mitral, realizado pocos años antes. La represión logró cercarlo cuando intentaba asilar a un colega, ya detectado por los agentes de la dictadura. Fue así como logró la CNI ubicar a Carmona, previa detención y tortura de otros cuatro resistentes. La opción de Augusto Carmona fue el periodismo y la revolución.

Las redes de la Resistencia
Después del golpe militar, cuando sólo existía la prensa adicta a la dictadura, el "Pelao Carmona", ahora "Oslo" comenzó a organizar la red de periodistas que recolectaban noticias sobre los crímenes de la dictadura, y testimonios sobre la existencia de detenidos desaparecidos, al "Correo de la Resistencia", en México. La solidaridad de Augusto con los familiares de los presos le valió el respeto y cariño de sus compañeros, a quienes enseñaba con su ejemplo las tareas relacionadas con la reconstrucción del MIR y el funcionamiento de la resistencia. Su experiencia como dirigente sindical; su formación teórica; su honestidad, sencillez y consecuencia, lo llevaron pronto a formar parte del Comité Central y la dirección máxima del MIR en ese período. Cuando fue asesinado, tenía 38 años y como en el MIR era encargado de las relaciones políticas y de alianzas con otras organizaciones políticas, se reunía con dirigentes de la izquierda y un sector de la Democracia Cristiana para impulsar la búsqueda de acuerdos tendientes a formar un movimiento amplio de resistencia popular. Se vivían los inicios de las primeras acciones de propaganda armada, con detonaciones de bombas en objetivos vinculados a la dictadura, y la persecución contra el MIR era intensa.

Una clandestinidad apasionada
Las exigencias de la vida clandestina eran contradictorias con el carácter del Pelao, que era comunicativo, amistoso, seductor, dado a las conversas de café y a escuchar y bailar tangos y boleros. Ese amor por la vida lo transmitió a sus tareas políticas, que arremetía con vehemencia, pasión y creatividad, asumiendo cambios en su aspecto físico y reduciendo sus salidas para eludir la persecución. La forzosa quietud le permitió asumir el rol de cuidar a su hija Eva María, nacida poco después del golpe, a quien prodigaba su ternura y atención, superando el machismo. También eso lo llevaba a sentir más la ausencia de su hija mayor, Alejandra, exiliada con su madre, a quien escribía cartas cargadas de emoción, grabando para la niña las canciones de Silvio Rodríguez que alegraban las largas noches de la clandestinidad y acunaban a Eva María.

Periodista comprometido
Egresado del Instituto Nacional, el Pelao Carmona estudió periodismo y bibliotecología en la Universidad de Chile, donde trabajó 10 años como redactor político de Canal 9, en ese entonces dependiente de la U. Desde agosto de 1972 hasta septiembre de 1973 la estación televisiva, amenazada por el avance del golpismo, estuvo bajo control directo de sus trabajadores. Jefe del Comité de Defensa del Canal era Augusto, elegido también por sus compañeros de "Nuevediario" como Jefe de Prensa. El escribió en Punto Final: "La derecha odia a Canal 9 porque damos preferencia a las noticias y posiciones de los diversos sectores del pueblo, atacamos sin clemencia al imperialismo y usamos un lenguaje duro contra la reacción..." Miembro del consejo de redacción de la revista Punto Final, en 1973 era también jefe de prensa de la emisora del MIR, Radio Nacional.

Cubriendo la guerrilla en Bolivia
En 1967 Augusto había cubierto en Bolivia el juicio a Regis Debray y la caída de la columna en que fue abatida Tania, la guerrillera argentino-alemana. Regresó nuevamente a Bolivia después de la muerte del Ché Guevara, publicando sus reportajes en Punto Final. Esas vivencias marcaron profundamente al periodista, fortaleciendo sus convicciones políticas. En 1970 ingresó formalmente al MIR,organización que había apoyado desde su fundación. En 1971 integró una delegación de periodistas chilenos invitados a las celebraciones del 1° de Mayo en Cuba, liderando una extensa reunión nocturna con Fidel.

La familia y el entorno
Era el segundo de cinco hijos de una familia nortina de extracción popular que lo matriculó con esfuerzo en el Instituto Nacional, donde fue parte de la promoción 1957, junto a Antonio Skarmeta, Carlos Cerda, Manuel Silva, Raúl Sotomayor y Grinor Rojo, destacados intelectuales que entonces eran sus amigos. Sus hermanas lo recuerdan como un hombre cariñoso y alegre, rodeado de amigos. Sus padres murieron tempranamente, consumidos por la pena luego de su asesinato.

El crimen fue presentado por la dictadura y la prensa como un enfrentamiento, versión desmentida ante la Comisión Rettig por el escritor Reinaldo Marchant, testigo ocular del asesinato. El ha identificado al torturador Osvaldo Romo como jefe del operativo de aniquilamiento. La causa, radicada en el Primer Juzgado del Crimen de Pedro Aguirre Cerda, no registra avances, como tampoco los hay en la querella presentada por el Colegio de Periodistas ante el juez Juan Guzmán.

La Organización Internacional de Periodistas, OIP otorgó en forma póstuma en 1978, el Premio Internacional de Periodismo a Augusto Carmona. El no buscó nunca honores, halagos ni riquezas. Sus bienes eran sus libros, una grabadora y una máquina de escribir que sólo dejó de teclear el 7 de diciembre, cuando las balas desangraron su ardiente corazón.

      


Si sabes algo más sobre el o los compañeros cuya historia leíste, compártelo con nosotros enviándonos un e-mail para que así todos podamos conocerlo.
Si sabes algo sobre cualquier otro compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártelo también con nosotros, eso ayudará a que jamás los olvidemos.