Three cool cats
A la memoria de Claudio Contreras Hernández





Coco y Floro, llamado también "zorro", más que compañeros de la Escuela de Construcción Civil, eran amigos, y más que amigos, eran integrantes de ése que llamaban el Circo Minero. El Coco Malabarista, comefuego rola rola; Floro mago hipnotizador. Pero no sólo eso, este par eran además gente de Alfa Pi e integrantes de la FLECH; en otras palabras, libres pensadores laicos y tolerantes que, más tarde o más temprano, llegarían a integrar la Fracmasonería. Ahí fue, en la FLECH, que conocieron al gordo Peña de la Universidad de Chile, y constituyeron con él una fraternidad memorable que nosotros, los menores de la FLECH, todavía liceanos, bautizamos como "Three cool cats". Coco y Floro, también llamado "zorro", más que compañeros de la Escuela de Construcción Civil de la UTE, eran amigos, y más que amigos, eran integrantes de ése que llamaban El Circo Minero de La Serena. El Coco Malabarista, comefuego rola rola; Floro mago hipnotizador. Pero no sólo eso, este par era además gente de Alfa Pi e integrantes de la FLECH; en otras palabras, libres pensadores laicos y tolerantes que, más tarde o más temprano, llegarían a integrar la Fracmasonería. Ahí fue, en la FLECH, donde posiblemente conocieron al gordo Peña de la Universidad de Chile, y constituyeron con él una fraternidad memorable que nosotros, los menores de la FLECH, todavía liceanos, bautizamos con mi hermano Ricardo como "Three cool cats", por una canción de Los Beatles de la que ni siquiera sabíamos qué significaba su letra.

Tres amigos que se divertían, se notaba: por el día fuerte al estudio, por las noches se ponían sus botas beatle lustradas para salir detrás de las muchachas de la Chile o la Normal, sin dejar de lado tampoco a las del Liceo de Niñas. Y si aparecían derrepente con alguna del Colegio Inglés o de los Sagrados Corazones era porque para ellos no existín diferencias, y si existían, para ellos no tenía importancia. Es que three cool cats eran democráticos, decididamente democráticos; y si se me vienen hoy al recuerdo es porque a todos nos parecía que ese trío de compadres jamás iba a separarse: tres buenos para la risa y el canto. Aclaro que aunque la canción de Los Beatles que evoca su sobrenombre hablara de gatos, éstos no lo eran, pero sí eran gallos e igualmente encachados. Valientes e inseparables, así eran y así los recuerdo; así mismo fue que estuvieron de pronto en la revolución, aunque sus destinos fueron diferentes, parecidos pero diferentes. Floro se convirtió en Constructor Civil y partió a trabajar al norte, el gordo Peña se recibió en la Universidad de Chile y permaneció trabajando en La Serena. Coco, llamado también Claudio Contreras vino a Santiago a continuar sus estudios en la Escuela de Ingenieros Industriales. Fue ahí donde volvimos a encontrarnos y pudimos compartir muchos fines de semana en la casita que había logrado conseguir donde vivía con mi compañera y nuestro único hijo, en pleno Cordón Cerrillos, la misma donde pudimos acoger por un tiempo a Agustín Martínez de nombre supuesto "Boris", quien ocupó por un tiempo un cuarto que nos sobraba junto a su compañera Gloria y a su hijo de meses. Todo eso hasta el día maldito cuando vino el golpe y unos primero y otros más tarde, tuvimos que ir pasando a la clandestinidad. Fue en esas circunstancias que nos topamos un día con Coco por el barrio Diez de Julio. Supe entonces por él, que Floro que había caído y estaba prisionero en Calama o en La Serena y que el gordo estaba encarcelado también y que nosotros corríamos peligro no había que decirlo porque era más que claro. A pesar de todo tratamos de respirar profundo, y lo conseguimos, y así relajados, ante una taza de café, nos estuvimos acordando de la FLECH, de la Escuela de Construcción Civil, y también de aquello de "Three cool cats", que le confesé riéndonos que era el mote que les teníamos. Claudio, es decir Coco, quiso darme entonces explicaciones de por qué no me aceptaban para ir con ellos en sus correrías tras mujeres: "tú eras sólo un mocoso", repitió varias veces disculpándose. Y no era tal, yo era apenas tres años menor que ellos -claro que, tres años, cuando se tienen catorce o quince son en realidad siglos, centurias completas-. Terminamos riéndonos y bromeando, al final nos despedimos con un abrazo interminable. Three cool cats... esa fue la última vez que vi a Coco. Sé que Floro y el gordo sobrevivieron, los encontré mucho tiempo después por Calama, pero de ése de alias "Coco" que enloquecía a las muchachas equilibrándose en el rola rola, ya no pude saber nunca más; excepto, lógico, aquello triste de los sobrevivientes de la Villa Grimaldi que nos cuentan de cómo lo asesinaban todos los días un poco, y de eso otro miserable que fue la noticia de esos 119 revolucionarios chilenos que se habrían asesinado entre ellos mismos por el norte de Argentina. Pero eso era mentira, la dictadura mintió tanto, mentirosos que se creían con autorización para matar. Lo único cierto sobre es que hoy Coco Contreras de alias Claudio decora el oriente eterno y que con su desaparecimiento truncaron otra vida noble, una de las tantas por las que algún día tendrán que responder, siendo nuestro compromiso el que a Claudio como tampoco a ninguno de los otros, no se les olvide jamás.:

MARTÍN FAUNES AMIGO

Claudio Contreras, "Coco", Constructor Civil, militante del MIR, fue detenido por agentes de la DINA que llevaban consigo a dos prisioneros en Villa Grimaldi para que lo reconocieran. Acto seguido, los muchachos fueron trasladados a esa villa donde Ernesto Salinas fue careado con Claudio Contreras y posteriormente llevados para que fueran testigos de la detención de Luis Humberto Piñones Vega (también detenido desaparecido). Luis Piñones y Claudio Contreras fueron sacados de Villa Grimaldi el 25 de enero de 1975, junto a Patricio Urbina Chamorro y a Carlos Guerrero Gutiérrez. De ninguno de ellos se tuvo noticias posteriormente. Acto seguido, los muchachos fueron trasladados a esa villa donde Ernesto Salinas fue careado con Claudio Contreras y posteriormente llevados para que fueran testigos de la detención de Luis Humberto Piñones Vega (también detenido desaparecido).

Luis Piñones y Claudio Contreras fueron sacados de Villa Grimaldi el 25 de enero de 1975, junto a Patricio Urbina Chamorro y a Carlos Guerrero Gutiérrez. De ninguno de ellos se tuvo noticias posteriormente.




Agustín Martínez, "Boris", militante del MIR, ingeniero mecánico, fue también detenido por agentes de la DINA que se lo llevaron a la Villa Grimaldi desde donde desapareció.


Si sabe algo más sobre cualquier hecho importante ocurrido en la historia reciente, compártalo con nosotros enviándonos un e-mail para que así todos podamos conocerlo. Si sabes algo sobre cualquier compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártalo también con nosotros, eso ayudará a que jamás los olvidemos.

Sitio creado por
ULTIMOS TRANVIAS

© 1999 - © 2000 - © 2001 - © 2002
© 2003 - © 2004 - © 2005. ESCRÍBANOS