La DINA contra dos estudiantes activistas del cordón industrial Vicuña Mackenna
Cecilia Castro Salvadores y Juan Carlos Rodríguez Araya
Lucía Sepúlveda






Detenidos, y bajo amenazas de atentar contra la vida de su pequeña nieta de un año, los padres de Cecilia Gabriela Castro Salvadores se vieron forzados a conducir a la DINA hasta el domicilio de su hija, en la calle Cano y Aponte 1040, de la comuna de Providencia. Eran las 3 de la madrugada del 17 de noviembre de 1974, cuando el grupo de aproximadamente 12 agentes de la DINA, al mando de Osvaldo Romo Mena, irrumpió en el departamento para llevarse a Cecilia Castro (24 años) y su marido Juan Carlos Rodríguez Araya, (30 años). Cecilia era estudiante de cuarto año de Derecho en la Universidad de Chile y Juan Carlos estudiaba Ingeniería. Ambos eran militantes del MIR. Edita Salvadores y su marido fueron liberados y pudieron llevarse consigo a su nieta Valentina. La madre entregó un chaquetón a su hija para protegerla del frío de una madrugada en que el amanecer no llegaría jamás.

Ex alumna del Liceo Nº 1, Cecilia era excelente deportista, y su baja estatura no le impidió llegar a ser seleccionada chilena en voleibol. Amistosa, aficionada a la música, y destacada alumna, fue adquiriendo desde la infancia su compromiso social, ya que se formó en un hogar donde la política era importante. Recordaba con orgullo que su abuela materna fue la primera mujer que firmó los registros del Partido Radical, y que su abuelo materno fue fundador del Partido Socialista. Militando en el MIR, Cecilia conoció a Juan Carlos Rodríguez, con quien se casó en febrero de 1972.

En el cordón Vicuña Mackenna
Juan Carlos era conocido como "el Caluga" por sus familiares y el medio mirista, y Cecilia era Carmen Gloria. En 1973 su trabajo político estaba centrado en el Cordón industrial Vicuña Mackenna, un terreno en que esa organización buscaba desarrollar los gérmenes del "poder popular" ante los avances del golpismo. Entre un intenso ritmo de militancia y estudio, el 29 de enero de 1973 nació la hija de Cecilia y Juan Carlos, Valentina.

"Está muriéndose"
Tras la detención, llevaron a los jóvenes al recinto de la DINA ubicado en José Domingo Cañas 1367, donde antes habían sido interrogados los padres de Cecilia. Horas antes el mismo grupo había detenido en su domicilio a Julián Ricci del Valle y a su mujer, Roxana Roi Jonás, amigos de Cecilia y Juan Carlos, también conducidos a José Domingo Cañas. Allí Julián Ricci escuchó la llegada de sus amigos, introducidos en medio de insultos y golpes. Una hora más tarde lo llevaron a la pieza de interrogatorios donde se encontraba Juan Carlos. Vio como lo arrastraban por el suelo, inconsciente: no se movía, ni se quejaba. Uno de los agentes comentó: "el fulano parece que está muriéndose". Otro, al parecer jefe, replicó indignado, "les dije que tuvieran cuidado, ese es muy importante, no se nos puede morir hasta que sepamos todo lo que él sabe. Hay que trasladarlo a la Clínica". Los mismos agentes detuvieron aquella madrugada en su domicilio a la hermana de Juan Carlos, María Cecilia Rodríguez Araya, que fue conducida también a José Domingo Cañas. Luego de un rato de interrogatorio ella se dio cuenta que en el lugar se encontraba su cuñada, a quien los agentes llamaban "Carmen Gloria". Permanecieron en el recinto alrededor de cuatro días, durante ese lapso, Cecilia Castro fue interrogada constantemente bajo tortura. María Cecilia Rodríguez no llegó a ver ni escuchar a su hermano, pero su cuñada le informó que los agentes comentaban que lo habían llevado a un hospital. Juan Carlos Rodríguez fue visto por última vez en la madrugada del 17 de noviembre de 1974, cuando fue sacado inconsciente de la sala de torturas. Desde entonces, el joven estudiante de leyes se encuentra desaparecido. El 19 de noviembre, fue detenido Alvaro Varela Walker, vecino de la pareja y compañero de la pareja Castro-Rodríguez en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.

Inauguración de Villa Grimaldi
El 20 de noviembre un grupo de detenidos fue trasladado a Villa Grimaldi. Entre ellos estaban Cecilia Castro y su cuñada, Cecilia Rodríguez. Otro grupo que un par de días antes había sido llevado a Cuatro Alamos, fue trasladado ese mismo día al recinto de Peñalolén. Entre estos, Julián Ricci, su esposa Roxana Roi y William Beausire Alonso, cuñado del dirigente del MIR, Andrés Pascal.

Así se inauguró este nuevo centro de tortura de la DINA, ubicado en José Arrieta 8200. Recluida allí, junto a Cecilia Castro, permaneció entre el 21 y el 28 de noviembre Sonia Bascuñán Saavedra. Ella fue testigo de los continuos vejámenes de que era objeto la joven por parte de Osvaldo Romo. También estuvieron detenidas con ella en la misma pieza Iris Guzmán Uribe, su hija de sólo 15 años, Marcela García Guzmán y Ofelia Nistal.

Recursos de amparo infructuosos
Tratar de salvar a Cecilia y Juan Carlos fue el objetivo inmediato. El padre de Cecilia, Angel Castro y su hermano, ambos abogados presentaron recursos de amparo sin resultados positivos. Edita, la madre, es una de las fundadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos e inició su lucha desde la detención de Cecilia. Más adelante se inició un proceso por presunta desgracia, rol Nº 90.955 en el Sexto Juzgado del Crimen de Santiago. Allí se dejó constancia de los testimonios de los padres de la joven, de Alvaro Varela, y de Cecilia Rodríguez Araya, que permaneció más de 15 días detenida junto a su cuñada, primero en José Domingo Cañas y luego en Villa Grimaldi.

El padre de Juan Carlos, Renato Rodríguez Ortiz, funcionario del BID viajó a Chile y se entrevistó con el Ministro del Interior, general César Benavides y con el jefe del Departamento Confidencial de esa secretaría de Estado, comandante de la Fach Enzo di Nozera. Días después fue dejada en libertad su hija Cecilia Rodríguez. En adelante, hubo siempre respuestas contradictorias a las consultas sobre la suerte corrida por Cecilia y Juan Carlos. Mientras el 8 de abril de 1975, el Ministerio de Relaciones Exteriores respondió a la Embajada de la República Federal Alemana, que se encontraban detenidos en el Campamento Tres Alamos por infracción a la Ley de Estado de Sitio, en éste se negó sistemáticamente su arresto. En respuesta a otra consulta, esta vez proveniente de la Embajada de Colombia, la Cancillería respondió que no se encontraban detenidos y que no había inconveniente para que abandonaran el país.

Operación de inteligencia
Sin embargo, dos meses antes, en febrero de 1975, la DINA montó una conferencia de prensa en la que obligó a participar a cuatro dirigentes del MIR, prisioneros desde diciembre de 1974: Cristián Mallol, Héctor Hernán González, Hernán Carrasco y Humberto Menanteaux. Los jóvenes se vieron forzados a entregar un "comunicado" en el que indicaban que el MIR estaba acabado y mostraban una lista de militantes muertos, prófugos, detenidos o asilados, entre los que se incluyó como "detenido" a Juan Carlos Rodríguez Araya, mezclando información verdadera con datos falsos que mostraban a otros desaparecidos como exiliados.

La operación de inteligencia fue dirigida por el jefe de la Villa Grimaldi, coronel Pedro Espinoza, que se hacía llamar Rodrigo Terranova, y sus ayudantes, capitán Marcelo Morén Brito y teniente Miguel Krassnoff Martchenko que entregó a los jóvenes el documento leído a los medios de comunicación. La conferencia de prensa fue filmada por Televisión Nacional, y los prisioneros entrevistados por Bernardo de la Maza, mientras fuera de cámara permanecían los agentes de la DINA. Los familiares de Hernán Carrasco y Humberto Menanteaux señalan que posteriormente ellos entregaron información al MIR sobre el funcionamiento de la represión, y en represalia, fueron asesinados por la DINA, en tanto que González y Mallol salieron al exilio.

Nuevo montaje
En julio de 1975 el nombre de Cecilia Castro, que no figuró en la lista leída a través de Televisión Nacional, apareció en un nuevo montaje de la DINA, esta vez en coordinación con los servicios de inteligencia de Argentina y Brasil, a través de los cuales se publicitó una nómina de 119 chilenos muertos en supuestos enfrentamientos con efectivos de seguridad o entre ellos mismos, ocurridos en Argentina. El montaje no tuvo credibilidad y fue refutado por testimonios de prisioneros que atestiguaron haber visto en prisión a esos chilenos.

El rastro de Cecilia Castro se perdió el 14 de diciembre, cuando la joven fue sacada de Villa Grimaldi junto a otra detenida, Julieta, que también se encuentra desaparecida.


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