Cucho, el "Gato" de Ñuñoa
Para Agustín Reyes González
Lucía Sepúlveda





Uno de los crímenes por los que deberá responder Osvaldo Romo ante el juez Guzmán es la desaparición de Agustín Eduardo Reyes González, uno de los 119 chilenos cuyo nombre figuró en un montaje que formaba parte de la Operación Condor, para encubrir la desaparición de militantes de izquierda.

El nombre de Reyes apareció en la lista publicada por el diario O Dia de Brasil, una publicación armada para esos efectos por esa coordinación de servicios de inteligencia. Artesano y estudiante universitario, de nombres políticos "Gato" y "Aníbal", Agustín Reyes tenía sólo 23 años cuando el 27 de mayo del 74, en Irarrázabal con Macul, lo detuvieron seis agentes de la DINA, entre los que se encontraba Osvaldo Romo. El "Guatón Romo" lo conocía por su participación en la Junta de Vecinos del sector de Lo Hermida. El "Gato" era dirigente del MIR, y jefe del Grupo Político Militar (GPM) 3.

Agustín era casado con Atenas Caballero, y tenía un hijo. Su esposa y su cuñado fueron detenidos primero, y sobrevivieron. El fue llevado a Londres 38, y otros centros de tortura.

Visitas a la madre
En el proceso está establecido que Romo llevó en tres oportunidades a Agustín a casa de su madre, Carlota González Insunza, en la calle Los Cerezos 637 E (Ñuñoa), donde ésta y Mónica, su hermana, vieron el estado en que se encontraba producto de las torturas. Romo dijo a la señora González, que Agustín debía entregar al resto de los miembros del grupo. En la tercera visita Romo advirtió a Agustín que ésa era su última oportunidad. Era trasladado en una camioneta Chevrolet C-10, patente HSN-36 de La Cisterna, que al ser investigada judicialmente, resultó ser de DINAR, un organismo de fachada de la DINA asignado al edificio Diego Portales.

La madre fue posteriormente al domicilio de Romo en Lo Hermida, en enero del 75, a preguntar por su hijo y el torturador le dijo que él ya lo había "entregado" y podía estar en cualquier parte.

Testigos
Carlos Alberto Silva Valdebenito, Blanca Troncoso Díaz y Raimundo Elgueta Pinto han declarado en tribunales que cuando fueron detenidos y sometidos a tortura en Londres 38, vieron que allí estaba Agustín. Raimundo Elgueta conversó con él y le escuchó decir que se sentía físicamente destruido por las torturas. Vio que sangraba, tenía fiebre y dificultades para caminar. En los interrogatorios a que era sometido, le tiraban agua para que la corriente surtiera un efecto más destructivo. También han dado testimonio judicial Eliana Carolina Medina Vásquez Patricia Herrera Escobar y Cristián Esteban Van Yurick Altamirano.

Muchos de los presos políticos sobrevivientes que pasaron por Londres 38 recuerdan que Agustín formaba parte de un grupo al que sacaban continuamente para ser interrogados, y a quien llamaban "Los 4 Alamitos", porque habían estado también detenidos en Cuatro Alamos: ellos eran Alvaro Vallejos Villagrán, el "Conejo", Sergio Grez Aburto y el "Gato" Reyes González, todos ellos desaparecidos.

      


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