Cacería de dos hermanos

Para JORGE D'ORIVAL BRICEÑO
Sonia Cano


A las 3 de la tarde del 4 de noviembre de 1974, Osvaldo Romo reapareció en la casa de Antonieta Rubio Aranda, en la comuna de Conchalí. De nuevo preguntó por el cuñado de ésta, Agustín D'Orival y le dijo a la mujer que "por haberse portado bien", le permitiría ver a su compañero, Jorge Humberto D'Orival Briceño, detenido allí mismo el 31 de octubre. Antonieta lo vio custodiado en una camioneta, con signos evidentes de tortura: hematomas en todo el cuerpo, cara y labios amoratados, heridas en sus pies y marcas de inyecciones en sus brazos. Después se supo que el derrame sanguíneo en sus ojos, se debía a que lo habían torturado con los lentes de contacto puestos. Testimonios de ex presos sobrevivientes indican que los agentes que torturaban a Jorge D'Orival manifestaban particular interés por sus supuestas vinculaciones políticas con el Secretario General del MIR, Andrés Pascal.

El vaso de leche
El detenido fue autorizado para bañarse y cambiarse de ropa. Pese a estar deshidratado y sin comer desde el día de su detención, el joven sólo fue capaz de beber un vaso de leche. Fue la última vez que su mujer habló con él, y en sus pupilas quedó la imagen de Jorge tomando en brazos a su guagua de dos meses, antes de despedirse y partir con sus aprehensores. Antonieta falleció un año después de esa noche. Cuatro días antes, el 31 de octubre, a las 10 de la noche, un grupo de unos ocho individuos de civil, armados con ametralladoras y afirmando pertenecer a la DINA, habían allanado el domicilio de los padres de Antonieta, en calle Las Margaritas 2749, Conchalí, donde vivía la pareja. Los sujetos, al mando de Osvaldo Romo, se movilizaban en dos vehículos, una camioneta Ford, año 1958, de color gris, y la otra, Chevrolet, roja con toldo verde oliva, patente EM 965 de Las Condes.

A Jorge D'Orival, de 26 años, egresado de medicina veterinaria y militante del MIR, le pidieron la cédula de identidad y de inmediato procedieron a esposarlo en presencia de su compañera, de una hermana de ésta y de su madre, Ubaldina Aranda. En seguida, bajaron de uno de los vehículos a otro detenido, Marcelo Salinas Eytel, a fin de que lo reconociera.

El 3 de noviembre, Antonieta recibió un llamado telefónico de Osvaldo Romo. Este le preguntó por Agustín D'Orival, hermano de Jorge, funcionario de la Policía de Investigaciones, que era buscado intensamente por los servicios de seguridad. Por aquellos días, también fue detenida por la DINA, Edita Cortez León de la Barra, quien había tenido relaciones afectivas con el hermano del detenido. El interrogatorio de los agentes giró exclusivamente sobre el prófugo Agustín D'Orival, que buscó luego refugio en Italia.

Una dolorosa visita
El 4 de noviembre, el mismo día que lo llevaron a su casa por breves minutos, el detenido fue conducido también a casa de sus padres. Alrededor de las 22:00 horas, el grupo de sujetos que comandaba Osvaldo Romo, llegó al domicilio de Carmen Rosa Briceño Martínez y Agustín Eudoro D'Orival Espinoza, ubicado en Monja Alférez Nº3924, de San Miguel. Preguntaron a los dueños de casa si querían ver a su hijo Jorge Humberto y permitieron salir a la calle sólo a su madre.

Ella vio a su hijo en estado tan lamentable, que casi no podía hablar. Su rostro se veía hinchado, de color terroso y sus ojos sanguinolentos y saltados. El joven tomó las manos de su madre, le señaló que aquellos hombres "eran sus amigos" y le preguntó por su hermano Agustín. Tras el fugaz encuentro, los agentes hicieron entrar a la señora Briceño a su casa. Dos de los sujetos permanecieron en el inmueble hasta el 6 de noviembre. La última comunicación telefónica de Osvaldo Romo la recibió Antonieta Rubio, el 5 de noviembre. El la comunicó con Jorge, quien le preguntó por su pequeño hijo y le señaló que trataría de enviar una carta, para explicar lo sucedido.

Nueve meses después, en el diario O'Día, de Curitiba, Brasil, el nombre de Jorge D'Orival Briceño figuró en una lista de 59 chilenos, miembros del MIR, supuestamente muertos en acciones guerrilleras con fuerzas policiales argentinas, ocurridas en Salta. El montaje publicitario buscaba encubrir las desapariciones.

Desde la prisión
Cuando la noticia se publicó en Chile, los prisioneros políticos del campo de concentración de Puchuncaví realizaron una huelga de hambre para denunciar la maniobra de la DINA, y exigieron que los tribunales los interrogaran para declarar que ellos eran testigos de que los integrantes de la lista estaban detenidos. Así, aún en prisión, Marco Antonio Cruz, declaró el 26 de diciembre de 1975, ante el 11º Juzgado del Crimen de Santiago, que en la primera quincena de diciembre de 1974, al ser trasladado a Cuatro Alamos, vio a un joven que se identificó como Jorge D'Orival. Lo recordaba especialmente por su calidad humana, ya que pese a estar herido, daba ánimo a los demás detenidos. Agregó que supo por otro prisionero que D'Orival había sido sacado de Cuatro Alamos con destino desconocido.

Galán de fotonovela
Quienes conocieron antes del golpe al joven profesional desaparecido, recuerdan una faceta risueña de su personalidad. La describe Anita, del Colectivo "Las Historias que podemos contar", señalando: "De esa cara alegre de Jorge, recuerdo cuando aceptó aparecer como protagonista de una fotonovela cuyo guión tenía contenidos 'alternativos', que comenzó a publicarse en la revista femenina en que yo trabajaba. Nadie pensó que aceptaría....pero el Flaco no se hizo de rogar y con la máxima naturalidad, posó toda una mañana para los comunicadores experimentales, lo que dio como resultado la fotonovela "Entre dos mundos".

La ruta de la tortura
Los testimonios de otros detenidos, permiten reconstruir el despiadado recorrido de Jorge D'Orival por los centros de tortura de la DINA. Edmundo Lebrecht y su esposa Gilda Bottai Monreal confirmaron haber visto al joven veterinario en José Domingo Cañas, los primeros días de noviembre de 1974. Asimismo, Enrique Pérez Rubilar, llevado al recinto de José Domingo Cañas el 1º de noviembre de 1974, recuerda que lo dejaron en una pieza donde habían unos 16 presos, entre los que estaban Jorge D'Orival Briceño y el matrimonio integrado por Marcelo Salinas Eytel y Jacqueline Drouilly Yurich. El 10 u 11 de noviembre, Pérez fue trasladado junto a los tres jóvenes a "Cuatro Alamos". Posteriormente, el 20 de noviembre, el matrimonio y Jorge D'Orival fueron llevados a un "lugar mejor", según los guardias de la DINA conocidos como "El Bigote" y "Mauro", chapa de Carlos Carrasco Matus.

Por su parte, Nelson Agustín Aramburú Soto sostiene que luego de ser torturado en la "Venda Sexy" o "La Discoteque" como se conocía al recinto de Irán con Los Plátanos, fue trasladado a Cuatro Alamos. Aproximadamente el 27 de noviembre, entre otros detenidos vio a Jorge D'Orival, quien padecía problemas a la vista por haber sido torturado con sus lentes de contacto puestos, y además, tenía una herida infectada en un tobillo. Agrega Nelson Aramburú que Jorge temía por su vida ya que pertenecía a un equipo de información del MIR cuyos miembros se encontraban desaparecidos. Aramburu vio a D'Orival hasta el 7 de diciembre de 1974.

El caso de Jorge D'Orival Briceño está considerado entre aquellos que deberán ser investigados por "Jueces especiales" con el objeto de acelerar los procesos, de acuerdo a lo establecido por la mesa de diálogo. Le corresponderá conocer de la causa a la jueza Doris Ocampo, del 11º Juzgado del Crimen de Santiago.
___________________________________________

CONOZCA:
Homenaje al "Flaco D'Orival"

ENTRE DOS MUNDOS
Por Anita

Conocí a Jorge cuando llegó a una reunión de estudiantes de izquierda de la Universidad Católica con otros de la Chile, varios de ellos estudiaban Medicina Veterinaria, a Jorge le llamaban "el flaco". Era el año setenta y uno, año en que las esperanzas de un país para todos los chilenos se parecían conjugar en presente.

Recuerdo al Flaco a partir de anécdotas sueltas donde se entremezclan la política y lo personal. Un signo de la época donde el proyecto de país se imbricaba indisolublemente con los proyectos de vida de muchos jóvenes. Así, lo veo en mi casa discutiendo de política con mi papá, o marchando por la Alameda repartiendo panfletos, retirándose de una conversación con amigos para irse a alguna reunión más o menos clandestina, escuchando preocupada las noticias al saberse de la muerte de Luciano Cruz, haciendo los contactos para que mi hermana se integrara al FER secundario o recorriendo media ciudad para acompañarme a mi casa después de una concentración.

Esta es sólo una de las facetas del Flaco que recuerdo. La más seria, la del hombre preocupado de la política, del partido... del futuro. Pero había otra parte de él, más risueña y juguetona, que afloraba en cualquier momento dejando entrever al niño que le quedaba dentro.

De era cara alegre de Jorge, recuerdo cuando aceptó aparecer como protagonista de una fotonovela que comenzó a publicarse en la revista femenina en que yo trabajaba. Cuando le ofrecieron hacerla nadie pensó que aceptaría, pues más allá de los contenidos "alternativos" del guión, las fotonovelas eran consideradas un género frívolo y después de todo, además de estudiante él era un militante. Pero el Flaco no se hizo de rogar y con la máxima naturalidad posó toda una mañana para los comunicadores experimentales, lo que dio como resultado la fotonovela "Entre dos mundos".

En otra ocasión en que íbamos a la fiesta de matrimonio de una compañera en la que se exigía traje formal, mientras todos nos desgastamos en criticar la falta de consecuencia de la que se casaba, el Flaco no dijo nada pero en la noche nos reímos cuando llegó con chaqueta, corbata y... bototos. Su irreverencia era suave, lateral, pero no por eso menos decidida.

La última vez que lo vi fue a finales de septiembre del setenta y tres, cuando el terror y el terror y el miedo se olían en el aire. Estaba sentado en una mesa del Café Santos con su compañera y otras personas, en lo que no se lograba disimular era una reunión política.


Jorge D'Orival de veintiseis años, era soltero, estaba egresado de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile y militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Agentes de la DINA lo secuestran de su domicilio en Santiago, el treinta y uno de octubre del setenta y cuatro, en su domicilio en Santiago.

El mismo día treinta y uno de octubre fueron detenidos también por la DINA, los militantes del MIR Marcelo Salinas Eytel y su esposa Jacqueline Drouilly, vinculados políticamente con Jorge D'orival. Los tres secuestrados fueron vistos en "Villa Grimaldi" y en "Cuatro Alamos", desde donde se pierden sus huellas.

______________________________________

Sitio creado por
ULTIMOS TRANVIAS
© 1999 - © 2000 - © 2001 - © 2002
© 2003 - © 2004 - © 2005. ESCRÍBANOS