Pablo y Feliciano

Homenaje a Raúl Cornejo Campos, "Feliciano", y a Miguel Angel Sandoval , "Pablo"
Por Flaco Lucho desde Bélgica, marzo 2005

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La vie en rose en Grimaldi
Donde aparece la madre de Feliciano.





Hablando con Mateo hace unos días, recordando viejos tiempos y recordando a viejos amigos, me dijo "uno de los grandes olvidados de nuestra historia, es el chico Feliciano". Me quedó bailando en la cabeza esa frase. Y quizás por eso decidí escribir estas líneas. Pero Feliciano no es el único, también estuvo olvidado por mucho tiempo Pablito o el guaton Pablo como le decíamos en el barrio en aquellos lindos tiempos. La diferencia es que Pablito volvió a la primera plana a raíz del fallo de la Corte de Apelaciones que no consideró aplicable la Ley de Anmistia en el caso de su desaparicion física. Digo física, porque Pablito junto al chico Feliciano y muchos otros amigos y compañeros, seguirán siempre presentes en nuestros recuerdos. En particular para todos aquellos que fuimos sus amigos en el barrio San Genaro de Renca. En realidad lo quieran o no, ellos hacen parte de la historia que tiene que ver con la Comuna de Renca y en particular con el MIR.

A pesar de haber estado declarado "desaparecido" por mucho tiempo y a pesar de que los responsables del régimen militar jamás admitieron su existencia en Villa Grimaldi, Pablito se ha cobrado una buena mano en las ultimas semanas con el fallo de la Corte de Apelaciones que ha dejado sin aplicación la tristemente famosa Ley de Anmistía de la dictadura de Pinochet. Y por consecuencia de ello la detención del responsable de muchas asesinatos, torturas y desapariciones de cientos de compañeros y amigos.

Siempre lo molestabamos con su profesión de sastre. "nosotros, la clase obrera, tenemos por derecho propio estar en la revolución" decía yo por molestarlo. "nosotros, los estudiantes -decía Feliciano -siempre hemos estado en la vanguardia de la lucha junto a los trabajadores", "pero vos como sastre, ¿qué chuchas estai haciendo aquí?", le deciamos y nos cagábamos de la risa. Pablito tenía un caracter super jovial. Humilde y muy respetuoso, y mucho menos palomilla que nosotros. Además, era un hmbre siempre interesado en leer y aprender. Poco nos duró ese tipo de mofas, que por lo demás no tenían ningún carácter ofensivo ni despreciativo. Por el contrario era una muestra de nuestra confianza como amigos. Éramos del mismo barrio y nos conociamos muy bien.

Feliciano, con su carácter serio y de líder innato, era como nuestro hermano mayor. A él llegabamos cuando teníamos problemas personales o cuando nos asaltaban dudas politicas. Un dia Pablito, muy serio, nos cortó en seco nuestras bromas habituales post-reunion. "Saben que más huevoncitos -nos dijo -desde los anarquistas de la primera época de las luchas obreras...

Como media hora duro la "cháchara" del Pablito. Nos paseó por la historia del movimiento obrero chileno y sus orígenes. Desde las mancomunales hasta la constitución de la CUT. Citando a Recabarren, al trosko Vitale y a otros. Al final solemnemente nos dijo "Y bueno, ¿tengo o no tengo derecho a estar con ustedes, huevoncitos?" -Pero claro compadre -respondimos -no te lo tomís tan serio p'o huevón, si sólo eran bromas p'alegrar el almanaque. Y nos volvimos a cagar de la risa.

Con él siempre había buen humor. Aún en los peores momentos. Hicimos muchas cosas juntos. Desde las más simples de la vida cotidiana hasta las más serias como querer cambiar el mundo. Pero nunca dejamos de ser los "cabros del barrio". De nuestro querido barrio que nos vio crecer. De los bailes, las pichangas, los amores y los desamores, de nuestra pobreza material, de la fidelidad de las amistades y de todo lo que la vida nos enseña en un barrio popular. Junto a ellos pasamos nuestra adolescencia y casi sin darnos cuentas nos metimos "en cosas de adultos ".

Al Chico Feliciano lo conocia desde la infancia. Nos criamos juntos en el mismo barrio renquino de San Genaro . De barrio en realidad no tenia nada todavía ya que por entoces Renca era "puros potreros". Él era el mayor de cuatro hermanos. Su padre, don Raúl era un excelente mécanico de la ETC. Su madre, la señora Alicia cuidaba de los hijos y de la abuela que también vivia con ellos . Vivían en una casa de madera construida por ellos mismos en la entrada de lo que fue la antigua Chacra San Genaro. Un inmenso terreno que posteriormente fue comprado por la ETC y en la cual vivían algunos de sus trabajadores. Con el tiempo se formó una cooperativa de construcción y se levantó la población San Genaro con casas de buena construcción destinadas a los trabajadores de la ETC. La casa que les tocó estaba en la calle 2 , frente a la de mis primo. De los cuatro hermanos el que mas se juntaba con nosotros era el Teco, el segundo. Bueno p'a la pelota, los carretes y la guitarra, era el más fiestero de los Cornejos. En plena adolescencia tuvo la mala suerte de agarrarse una terrible infección en la rodilla por la cual tuvieron que amputarle una pierna. Cayó en una gran depresión que sólo con el amor y el cariño de su familia y amigos pudo superar. Obviamente no pudo jugar nunca más a la pelota pero sus carácter siguio siempre igual. El tercero, el Pato siempre andaba "en otra onda" , fanático por la música, excelente guitarrista, adorador de Jimmi Hendrix. El más chico Queno, nos observaba desde sus cortos años.

El mas serio siempre fue el chico Willy (Feliciano). Le deciamos así por la costumbre de andar siempre con gafas oscuras. Se acostumbró tanto a ellas que se transformó en una casi obligada característica personal que sólo abandono después del golpe y producto de la represión.

un día cuando tomaba el bus que me conducia a la fábrica Hirmas 2 (Texicron) donde yo trabajaba, subió conmigo el chico Willy, nunca hubiéramos podido imaginar que ese fugaz encuentro cambiaría nuestras vidas.

-Hola flaco, ¿p'a donde vai? -P'a la pega pos chico, ¿y tú? -Voy a la Facultad me respondió el chico. Tengo una prueba y no se cómo me va salir. -¿Qué estai estudiando chico? -Psicología -me respondio. ¿Y tú dónde estai trabajando? -Ahí en la Hirmas. En la fabrica nueva. -Oye. ¿y cuántos trabajadores hay? -Como 700, y la mayoria somos todos jovenes, aparte de los jefes que vienen de la Planta Uno. -Y el sidicato compadre, ¿cómo anda ? -Ahí no más, no nos inflan mucho; dicen que solo somos cabros y que no tenemos idea de las cosas sociales. -Sabís Flaco, podríamos hacer algo en conjunto. Quizás si nos juntáramos a discutir un poco podríamos ver la forma de hacer algo. -Bueno, uno de estos dias paso p'a tu casa y conversamos

Y ahí comenzó nuestra segunda historia con el chico Willy. Mejor dicho con el chico Willy y su familia, ya que siempre tuvimos en ellos un apoyo sin limites. Nos juntamos en su casa y empezamos a ver qué podiamos hacer a nivel de la fábrica, y después se nos ocurrió que podiamos tomar contacto con alguién del MIR para tener una visión más amplia de las cosas que pasaban en nuestro país.

El chico se las ingenio para hacer una cita con Andrés Pascal. En esa época Andres Pascal era un fugitivo de la justicia que junto con otros compañeros del MIR eran buscados por toda la policia a causa de los asaltos de bancos de los últimos tiempos ; ése a eso, un día Andrés Pascal llegó a nuestra población, a la casa del chico más exactamente. Ahi estabamos el Chico feliciano, Pablito y yo. Nos explicó que los asaltos a bancos no eran asuntos delictuales sino "expropaciones al capitalismo" o "recuperar para el pueblo" lo que los capitalistas nos robaban diariamente. Confieso que al pricipio no "caché" mucho sus ideas. -Pero no hay problemas Flaco -me dijo -yo los voy a dejar conectado con alguien para que les explique por qué y cómo los capitalistas les roban a ustedes diariamente su fuerza de trabajo.Y lo que nosotros hacemos no es nada mas que "recuperar" lo que a ustedes les roban diariamente.

Ese alguien fuu el rucio James -Patricio Munita-, con el que compartiríamos tantos y lindos dias de nuestra juventud.

Nos gusto el discurso de Andrés; y más aún su imagen de joven bien educado, honesto de "buena cuna" que se preocupaba de los más pobres. Era la primera vez que veiamos alguien dedicado a la política que tenía un discuso de esa naturaleza hacia con nosotros, cabros pobres, de origen humilde que sólo habiamos visto a "politiqueros de turno" venir a darnos charlas para juntar votos y después "chao pescao". Una vez pasadas las elecciones ni siquiera se acordaban de nosotros. Como decian nuestros viejos.

Esa sencilla reunión que podria aparecer como algo anecdótico, pasó a ser el acto fundador del MIR en Renca. Los viejos miristas se acordaran de la importancia que tuvo Renca en el desarrollo del MIR en Santiago.

Largo sería nombrar a todos aquellos que compartieron nuestras casas, nuestros humildes hogares, en aquellos tiempos de honestos sueños e ideales. De aquellos que nos ayudaron, que nos protegieron, que nos mostraron su entereza, su lealtad y coraje como la señora Alicia y don Raúl. Esa es parte de otra historia que aún no está escrita. Por ahora estas líneas sólo tienen el impulso de la emotividad. Del recuerdo que surge al ver el nombre del Guaton Pablo en todos los titulares de los diarios. De la revancha que se cobra despues de treinta años y que nos hace grandes en el recuerdo de toda esa juventud que un día nos hizo crecer y creer que un mundo distinto es posible.


El Sastre Valiente

LUCIA SEPULVEDA RUIZ

(*) Esta historia forma parte del libro 119 de nosotros, que se publicará próximamente.

Miguel Angel Sandoval Rodríguez, el sastre de la resistencia, le hizo un traje a la medida a sus torturadores. Estaba listo hace tiempo, y en su paciente confección fueron colaborando, a través de los años, quienes con su testimonio y su lucha por los derechos humanos hicieron finalmente posible que los ex agentes de la Dina puedan lucir una tenida a rayas. La Corte Suprema dictó una resolución largamente esperada, desechando las presiones en favor de la amnistía (ver pág. 3). Manuel Contreras Sepúlveda, general y ex director de la Dina, y Marcelo Luis Manuel Moren Brito (coronel de ejército, comandante en 1975 de Villa Grimaldi), fueron condenados a doce años de presidio; Miguel Krassnoff Martchenko (brigadier, jefe de la brigada “Aguila” especializada en la represión al MIR), a diez años y un día por su responsabilidad como coautor; Fernando Eduardo Laureani Maturana (coronel ex jefe de la Unidad “Tucapel”) y Gerardo Ernesto Godoy García (teniente de Carabineros, jefe de la unidad “Tucán”) fueron condenados a cinco años y un día de presidio comos cómplices en la desaparición de Miguel Angel Sandoval Rodríguez.

La sala penal de la Corte Suprema tuvo a la vista el fallo que la Corte de Apelaciones emitió en enero de 2004, confirmando la sentencia del ministro Alejandro Solís. El más alto tribunal del país reafirmó que al desconocerse el paradero o destino final de un detenido no se puede aplicar el decreto-ley de amnistía, porque el delito continúa.

La sala penal de la Corte Suprema valoró las declaraciones de tres testigos que vieron a Miguel Angel vivo en el centro de tortura de Villa Grimaldi: los hermanos María Alicia y Hugo Salinas Farfán, y Raúl Flores Castillo. El coraje de los ex presos que sobrevivieron a la prisión y tortura, y la lucha permanente de los familiares de detenidos desaparecidos y abogados de derechos humanos lograron que, por primera vez, se haga justicia en el caso de un detenido desaparecido. El fallo de la sala penal de la Corte Suprema fue consignado por unanimidad. Votaron los ministros Alberto Chaigneau, Enrique Cury y Jaime Rodríguez y los abogados integrantes Fernando Castro y Luz María Jordán.

Miguel Angel Sandoval Rodríguez, militante del MIR, era sastre. Moreno, de 1.70 de estatura, tenía 26 años y estaba casado cuando fue secuestrado y desapareció. Su mayor preocupación, según una ex detenida, era su hijo recién nacido. Torturado, salió a la calle dando información falsa en vez de delatar, lo que le valió nuevos tormentos a manos de la Dina. A mediodía del 7 de enero de 1975 el joven sastre salió de su casa, en Avenida Grecia 1159-A, donde vivía con su mujer, Pabla del Carmen Segura Soto, y su hermana, Teolinda Sandoval Rodríguez. Avisó que regresaría alrededor de las tres de la tarde. Pero fue detenido en la calle por la Dina, entre las 12 y 15 horas.

El mismo día habían arrestado a Claudio Enrique Contreras Hernández, y el día anterior a Gilberto Patricio Urbina. Los tres eran parte de la llamada Fuerza Central del MIR, estructura que fue diezmada por la Dina. Así desaparecieron Agustín Martínez, René Acuña, Herbit Ríos, Luis Piñones, Claudio Contreras, Manuel Cortez Joo, Jaime Vásquez, Fidel Flores, Hugo Ríos Videla, Washington Cid, Luis Jaime Palominos Rojas, Alan Bruce e Iván Montti. De esta estructura, José Hernán Carrasco Vásquez fue ejecutado posteriormente. Quince días después de la detención de Miguel Angel Sandoval, durante el toque de queda, un grupo de civiles armados que se desplazaba en una camioneta verde sin patente, allanó la casa que arrendaba su familia. Se llevaron documentos y un baúl.

MIEMBRO DEL GAP - Sandoval había sido miembro del primer GAP, la escolta presidencial de Allende. Los integrantes en su mayoría eran miembros del MIR.


Raúl Cornejo Campos, "Feliciano", casado, un hijo, militante del MIR, fue detenido el 16 de junio de 1976, unos días después que junto a otros 30 había sido apresado intentando asilarse en la embajada de Bulgaria, por agentes de la DINA que pocos minutos antes habían procedido a liberarlo. Los diplomáticos de Austria, a cargo de los asuntos búlgaros, habían conseguido el compromiso de la dictadura de liberarlos, lo que se produjo cerca del Parque O’Higgins, con gran cobertura de prensa. En el sector se apreciaban civiles escondidos para atraparlos cuando los liberaran; por eso, cuando esto se produjo, algunos detenidos escaparon en un bus que después abandonaron. Raúl Cornejo y Sergio Raúl Pardo Pedemonte, fueron entonces detenidos. La DINA tenía presos a varios familiares de Feliciano, entre ellos a su padre, a su madre y a su hermano, a su cónyuge y a su suegra Aminta Fuentes Quezada, junto a sus 3 hijas de 19, 16 y 15 años, las que fueron recluidas en Villa Grimaldi durante 5 días, mientras que Aminta permaneció prisionera durante 5 meses.


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