Homenaje al "Flaco D'Orival"
Por Erika


Señores
Las historias que podemos contar
PRESENTE

Desde hace mucho no uso mi madrelingua para escribir, he hecho un esfuerzo enorme en redactar estas lineas.
Gracias

A varios de los 119 desaparecidos los conoci en casa de mis padres, uno en particular, y ejemplo para la cabra chicas que yo era entonces, era mi cuñado, Jorge D'Orival Briceño, mis recuerdos son aquellos de carácter familiar, leyendo la página web del CEME y las dolorosas páginas de el sitio "Las historias que podemos contar" Haré un esfuerzo y contaré una de ellas para que no se olvide.

Se me viene a la mente el día y el lugar exacto donde te conocí Jorge. Antonieta mi hermana mayor, nos invitó al Caupolicán. Sí a ese memorable acto del MIR. Fue algo impresionante, deslumbrante a mis ojos: el teatro lleno de jóvenes con banderas rojinegras, lo recuerdo como si hubiese sido ayer: sentadas en galería, se acerca a mi hermana un joven alto muy delgado. ¿Y éste quién es?, me pregunté a mí misma? No hubo presentaciones. Me bastó poco para darme cuenta que entre ellos existia una relación. Así fue que te conocí flaco, en el Caupolicán sin presentaciones.

Poco a poco con el pasar del tiempo, este joven reservado me conquista con su inteligencia y su cultura, hasta hacerme sentir admiracion, no sólo por él, sino también por sus compañeros de partido; a menudo, durante el período de Allende, venían a casa de mis padres. No conociamos sus verdaderos nombres, ni quiénes eran, sólo años después, sabríamos sus nombres verdaderos por un elenco de dolorosos recuerdos, "los chilenos muertos en enfrentamiento en argentina la lista de los 119" A quien más veía con pena era a "aliviol", no podré olvidarla (Diana Aaron) sentada en el sofá de mi casa diciéndole a "miguel" "tú no me quieres", y cómo no recordar a "condoro" (Claudio Silva Peralta). En las fiestas de casa el más serio era Condoro. No bailaba, fumaba sólo Lucky. El/Ellos/Ellas eran "los grandes", cultos e instruidos, yo era nomás la cabra chica de más o menos diecisiete. En las líneas a la derecha he tratado de redactar un pequeño homenaje al "Flaco". Las fotos son de agosto del 1974 y es lo mejor que pude obtener.

En el texto hay muchas faltas de octografía y de redaccion.

Gracias, de todo corazón por ellos.


Jorge D'Orival de veintiseis años, era soltero, estaba egresado de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile y militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Agentes de la DINA lo secuestran de su domicilio en Santiago, el treinta y uno de octubre del setenta y cuatro, en su domicilio en Santiago. El mismo día treinta y uno de octubre fueron detenidos también por la DINA, los militantes del MIR Marcelo Salinas Eytel y su esposa Jacqueline Drouilly, vinculados políticamente con Jorge D'orival. Los tres secuestrados fueron vistos en "Villa Grimaldi" y en "Cuatro Alamos", desde donde se pierden sus huellas.

CONOZCA:
Cacería de dos hermanos












"Flaco" Te recuerdo aquel día, cuando al teléfono te anuncié que iba a ser tía. Cierto es que de ahí, a poco de mi llamada/anuncio, te "trasladabas" a casa de mis padres, revoluciando nuestra vida hogareña y familiar. Eras un miembro más de la familia, nos enseñaste a analizar la situación política, lo que era la demagogia de los partidos políticos. Era el período de la UP, yo te escuchaba con admiración, pues cuanto decías era para mí un mundo nuevo. Nos enseñaste a cocinar, por que ya, dentro de tus múltiples cualidades, incluyo aquella de cocinar y qué buen chef eras, el puré de papas con crema nestlé... hasta hoy flaco lo preparo así como me enseñaste.

Te recuerdo el día cuando Antonieta al quinto mes de embarazo pierde su niño, Ese fue un día de gran tristeza. Ustedes eran los más tristes, anhelaban ese hijo. En pocas palabras amaban la vida. Esa pérdida preanunciaba lo que de ahí a poco sucedería: el golpe de estado, un día nefasto.

Te recuerdo las semanas siguientes del golpe de estado, tu trabajo de ayudar al prógimo, en particular a sudamericanos a salir del país. Las dos parejas de uruguayos que llevas a casa de mis padres y después a Padre Hurtado, aquellos uruguayos te recuerdan con gratitud infinita, salieron de Chile rumbo Suecia donde los vi en 1975. Jorge no temías por tu vida, temías por la vida de los demás.

Te recuerdo el día que lleno de emoción anuncias el segundo embarazo de mi hermana. Esta vez eras tú el que dabas el anuncio. Tu diagnóstico y terapia para tu compañera: Antonieta no debe realizar el más mínimo esfuerzo, reposo absoluto para la futura mamá. Pobrecita, con grande voluntad permaneció mas de cinco meses sin moverse de la cama. Mi hermana, tu compañera "Flaco", como bien sabias, era una deportista (Estudió Educación Fisica, fue una representante nacional de atletismo en un torneo sudamericano en San Pablo, Brasil en el 1968).

Te recuerdo junto a Antonieta y tus sugerencias a nosotras para aliviar su angustia de aquellos momentos de inmobilidad casi total, órdenes de su médico personal, es decir tú: un egresado de la Facultad de Veterinaria!!!

Nace la mascota, era agosto de 1974, finalmente eran padres, un día después de haberme acompañado a Pudahuel. Mi ultimo recuerdo de ustedes dos, es cuando yo entraba al avión que me llevaría lejos de mi país por decenios. Mi mirada hacia atrás con mi llanto a cántaros. No sabíamos el cruel y sanguinario tratamiento de detención que la DINA habia preparado para tantos de ustedes.

Te recuerdo al teléfono contándome los pormenores de tu hijo. Eras el hombre más feliz del mundo. Me dijiste cómo "examinabas" a tu hijo. Era lindo mi sobrino recién nacido. Decías que era tu retrato. Te recuerdan llegar de tu trabajo a acariciar a tu hijo, muy pronto esto último no podrás hacerlo más. Una noche se presentan a casa un grupo de personas armadas encabezadas por Osvaldo Romo y "caballo loco". Te llevan detenido. Flaco, Antonieta no te pudo llevar naranjas a la cárcel, las autoridades niegan tu detención. Te hacen desaparecer por meses, para luego hacerte aparecer en una lista de 59 chilenos muertos en Argentina. Antonieta por ti, valientemente hizo todo aquello que en esos momentos en un ambiente adverso podía hacerse: presentó recurso de amparo a tu favor, querella contra tu aprensor, golpeó todas las puertas incansablemente preguntando por ti. Te buscó sin perderse de ánimo hasta el día que falleció, un año y un mes después de tu detención. A años de distancia de ese cruel, doloroso y siniestro período yo los recuerdos así: juntos ayudando a los demás; y nunca los olvidaré.

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