Un gato de siete vidas
Para Renato Alejandro Sepúlveda Guajardo
Por Queni y Queltec



PARTE I
La polvorienta cancha de fútbol del Internado Nacional Barros Arana, el lugar al que diariamente se concurría a fumar después de los almuerzos, en una suerte de pacto tácito con las autoridades del colegio donde no habría inspectores para reprimir, comenzó a partir de 1966 a ver una singular figura delgada, pelo ondulado, peinado hacia atrás, en un estilo ya superado para la época por la influencia de los Beatles, y de grandes ojos verdes, que corría y corría sin cesar alrededor del alguna vez "pasto", mientras los fumadores observaban entre asombrados y burlescos a este fondista de largo aliento que a diferencia de ellos no fumaba y sudaba diariamente en la tierra.

La cancha de fútbol estaba situada a los pies de la basílica de Lourdes, desde donde se observaba su inmensa cúpula al tiempo que corría por calle Santo Domingo, pasado Matucana y frente a la Quinta Normal. Más de una vez se intentaron fugas que la mayoría de las veces se vieron frustradas y sus autores debieron cumplir largos encierros por varios fines de semana como sanción. Sin embargo a fines de los 60, se realizó más de alguna "fuga" exitosa incluso durante el día, en un "operativo" de adolescentes unos con más años que otros, para cumplir misiones que las tareas revolucionarias demandaban.

Ese era el escenario que desde que tenía 12 años Renato Alejandro Sepúlveda Guajardo, trotó millares de veces con la esperanza de transformarse en un representante del equipo de atletismo del INBA, en las pruebas de fondo y mediofondo, sitial que obviamente logró, mostrando esa enorme voluntad y perseverancia que mantuvo hasta el final de sus días en la "Venda Sexy" donde se le perdió el rastro en julio de 1975. Sin duda, en sus esfuerzos de atleta emulaba la voluntad del "Chino" Gallardo, miembro del equipo de gimnasia del INBA, militante del MIR en esos entonces, y que muriera en un accidente en el camino a la mina "El Teniente", cuando como militante del ELN formaba parte del GAP en los años de la UP.

El "Gato" Sepúlveda, apodo que inmediatamente se ganó en el séptimo A, un colegio donde la letra definía a los que llegaban con las mejores notas desde la básica- no demoró mucho tiempo en hacerse conocido en esa pequeña ciudadela de casi dos mil alumnos. De gran inteligencia, buen deportista y mejor alumno en pocos años ya era una figura familiar en los distintos cursos del internado, por cuanto ese tipo de cualidades en esos tiempos eran bien evaluadas en esa sociedad cerrada que acostumbraba a hacer sentir a los "inbanos" buena parte originarios de provincia, como parte de un grupo de elite de la educación chilena, siendo uno de los últimos "bastiones" de la influencia del Partido Radical en la educación. Frecuentemente sus autoridades mencionaban a los "ex alumnos" que ocupaban cargos importantes en el Parlamento, ministros de Estado, la administración pública, la diplomacia y el mundo académico.

Moreno, no muy alto y de piernas arqueadas -por lo que después en el MIR lo bautizaron como "Chueco"- corría por los pasillos con su delantal blanco que a fin de año no era más que retazos grises... Pero el "Gato", de ojos claros, se podía permitir esas licencias reservadas para los mejores y cuyas notas le indicaban al omnipresente Consejo de Profesores, que serían altos puntajes en la PAA, tal como ocurrió años más tarde. Muchos recordaran su liderazgo en la "academia de Biología", que aparte de hacer sufrir a algunas ratas, hacía del laboratorio de ciencias, uno de nuestros lugares de reuniones de unidad.

El "Gato" mantuvo siempre, incluso entre sus más cercanos, una gran discreción sobre su familia. Solamente se sabía que vivía con una tía paterna Sonia, de profesión periodista y otros hermanos que no estaban internos como él. Más de alguna vez se dijo que sus padres habían muerto cuando era muy niño. Pero nunca hubo confirmación oficial de su parte. Por lo demás, ese tipo de situaciones no era inusual en muchos de los internos allí.

En Santiago vivía en la calle Fariña, sector Recoleta, y cercano al liceo Valentín Letelier, en un antiguo caserón de piezas grandes, patios interiores y techos altos. Su dormitorio, a diferencia de aquellos jóvenes que tenían poster de grupos rockeros, estaba empapelado de afiches de la revolución cubana, otros del Instituto Chileno Cubano de Cultura, y uno muy grande que sobresalía con la figura del "Che" Guevara y su leyenda de "oigo el tabletear de las ametralladoras...". después de todo, su tía Sonia era cercana al PC.

Sólo que para llegar a ese dormitorio, su guarida, su refugio, hubo antes que sortear innumerables vallas de lealtad y confianza que el "Gato" sutilmente se encargaba de poner a prueba.

Fueron unos trabajos de verano del año 71 que cambiaron la vida del "Gato" hasta ese entonces un simpatizante, sin militancia, de la izquierda revolucionaria de esos entonces, incluyendo a un sector del Partido Socialista. Sus primeras relaciones con el MIR fueron a mediados de los 70 pero sería en esos trabajos voluntarios en los decide incorporarse a la militancia. Después de todo, las unidades del MIR existentes desde hace algunos años trabajaban más hacia afuera y su relación con el trabajo estudiantil la hicieron compartimenta-dos de las estructuras estudiantiles existentes. Allí hizo sus primeros contactos con el MIR secundario que le encargó rápidamente levantar una base en el Internado.

El INBA, pese a su particular condición respecto a los otros liceos de Santiago, tenía una agitada vida política entre grupos y simpatizantes dispersos de organizaciones de izquierda no reformista. Siendo parte del entorno de influencia, muchos recordaran haber visto al Gato asistir a las convocatorias de actos de agitación en los patios de parte de los los revolucionarios agrupados en el FER del año 69. En ese tiempo el MIR, con algunos compañeros con incipientes contactos con la Brigada secundaria, los miristas mayores más participantes de unidades operativas, los compañeros de las FAR, los elenos del PS, levantarían una candidatura al Centro de Alumnos que daría término a las larga serie de gobiernos radicales en el Centro de Alumnos, lo que formaba parte de las tradiciones en un colegio laico y cuna de la masonería chilena.

Con éste triunfo de fines de los años 60 hubo un cambio histórico con el triunfo de la lista de izquierda sin el PC y sectores reformistas del PS. Un verdadero FER que permitió el arribo de un grupo simpatizante de la revolución cubana con orgánicas con distintos desarrollos.

Renato Sepúlveda comenzó a frecuentar estos grupos que lo llevaron a esos trabajos de verano...

EL "RANA" ESTA LOCO...
De regreso ya en marzo y a pocos días de haber comenzado las clases, el INBA se vio estremecido una mañana -en las levantadas de las 06 horas- por grandes rayados en los patios. Decían: "El rana está loco - MIR". Muy lejos de ser una gran consigna política era un ataque al vicerrector Leopoldo Rodríguez, un obeso y apitutado decé, tremendamente reaccionario y con cara de batracio, por lo que no había tardado mucho en ser bautizado como el "Rana", y que había llegado en las postrimerías del gobierno de Frei Montalva.

La consigna, en realidad, no era de gran vuelo político, pero provocó conmoción entre el alumnado y docentes en esos gruesos y vetustos muros casi virginales hasta ese entonces. Mostró, además, la presencia de un grupo organizado, que había podido circular por las noches sin ser advertido por inspectores y vigilantes, recorrer los patios, rayar los muros y ocultar brochas y pinturas. Un acto de audacia sin precedentes, en que participó también un grupo de compañeros del ELN. Sin embargo, esa acción de propaganda, que hubo que negar oficialmente, pues "mancillaba" el llamado "Patio de Las Palmeras" que era parte de la entrada más señorial del INBA, sirvió de todas maneras como carta de presentación ante el conjunto de los inbanos del MIR secundario durante el inicio de la UP, pues los inbanos nunca creyeron que no hubiéramos sido.

Diríamos que ese fue el estreno oficial del MIR en el INBA y que por mucho tiempo fue recordado en la sociedad inbana. Poco tiempo tardó para que se sospechara quien o quienes habían sido sus autores. El "Gato" Sepúlveda en su impulsividad por crear partido en pocos meses pasó a ser la cara mas visible del FER en el internado. De la misma manera, en ese tiempo a veces se veía llegar de "visita" del Jecho y a la Gorda, que fueron algunos de los que hacían la relación partidaria "hacia fuera".

Lúcido y gran polemista, a quien los comunistas-reformistas detestaban, porque las más de las veces, les destruía sus argumentaciones con una lógica implacable. Era ya el año 71 y la efervescencia en Chile con el advenimiento de la Unidad Popular, mostraba el ascenso del movimiento estudiantil que iba a la par de la lucha de clases.

Las elecciones del Centro de Alumnos el 71, produjeron la primera alianza UP-FER. Sepúlveda fue electo como secretario general, otro compañero en Relaciones Exteriores y un delegado a la FESES. Un avance significativo. Fueron los tiempos en que la pequeña base mirista, que había funcionado clandestinamente durante casi un año, comenzó a influir decisivamente en la vida cotidiana de los inbanos, con un gran crecimiento orgánico que obligó rápidamente a crear unidades de simpatizantes y aspirantes. Los mejores alumnos del INBA, que buena parte se agrupaban en el 4 medio del Gato, pasaron al entorno mirista, entre ellos el Chico Ortiz, amigo, compañero de curso y que con posterioridad se encontrarían en las aulas universitarias y el trabajo revolucionario. Los pocos militantes prodigarse en tareas de dirección política, infra, relaciones externas con el partido, educación política, elecciones FESES con Milton Lee, etc. El INBA un estanco aparte de los problemas sociales de la comuna, se comprometió con pobladores y obreros de la zona que pudieron ocupar su infraestructura, gracias al fuerte impulso dado por el partido con el "Gato" a la cabeza, a través del Centro de Alumnos.

PONGALE EMPEÑO...
Fue el momento en que el liderazgo de Sepúlveda, poseedor de una personalidad simpática, seria cuando así lo requerían las circunstancias, bromista y cariñosa con todo el mundo, emergió nítido e indiscutido. Con el aval que no sólo dirigía a los militantes y al FER, sino que estaba presente en cada una de las actividades. La educación política: El Manifiesto, El Estado y la Revolución, El Quehacer, El Programa de los Bolcheviques de Bujarin, El Problema del Poder, los cuadernos de Marta Harnecker, Chile Hoy, etc, etc, eran lecturas y análisis obligados que el "Gato" exigía en maratónicas jornadas los fines de semana -¡cuando estábamos libres!- en su pieza de calle Fariña.

Premonitorio más de alguna vez dijo que de ese grupo no todos llegarían a empuñar el fusil. El "Gato" ya se encontraba en Cuarto Medio y se distinguía como el que más, pese a que virtualmente no estudiaba, porque estaba comprometido de lleno en las tareas partidarias internas y externas del movimiento estudiantil. Era frecuente verlo llegar en los últimos minutos de la jornada de estudio nocturna, trayendo bajo el brazo "El Rebelde" para la venta y preguntar a los otros militantes, "¿qué hay para mañana?" Cuando se le respondía que prueba global de esto o aquello, respondía "y yo que no he estudiado nada..." Al día siguiente, y sin despertador mediante, el "Gato" estaba desde las 5 de la mañana en la sala de clases; aunque la mayoría de las veces no estudiaba. La nota que al final se sacaba nunca era menos de 6, y aquellos compañeros que no lograban una buena calificación, los tomaba del cuello y les decía: "Póngale empeño Rojitas (si el apellido era Rojas)". Solidario, días después se acercaba discretamente a ese compañero y le decía "ven te voy a explicar la materia..."

Su gravitación fue tan enorme que los mejores alumnos del INBA fueron captados a la causa revolucionaria. Algunos de ellos hoy están en el exilio, otros también desaparecidos o ejecutados y algunos que permanecieron clandestinamente en Chile, durante la Dictadura.

El "Gato", como era de prever logró a fines del 71 un alto puntaje en la PAA, tiempo en el que conoció en los ampliados de la FESES a una hermosa dirigente del Liceo Tres. La "Chica del Tres" María Isabel Joui Petersen, que con su dulzura, convicción, simpatía y belleza, conquistaron al Gato al punto que se podía sentir su buen ánimo cuando uno se los encontraba. Será con esta compañera con la que se casaría dos años después, junto a la que enfrentó el golpe y la instauración de la dictadura. En esos días aciagos, en que el estudiante de medicina también hacía muebles y resistía el embate gorila junto a Isabel, tratando de organizar a la resistencia, fue que el Gato cayó en manos de la Dina e Isabel también. Ambos hasta el día de hoy están desaparecidos.

Quizás, pueda parecer una ironía recordarlo como "un gato de siete vidas", pero quienes compartieron con él su trabajo revolucionario en el colegio -luego en la universidad en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile- no pueden menos que recordarlo como el gran revolucionario que seguirá presente en todos quienes lo conocieron y que han hecho hasta hoy de su vida un ejemplo para nuestras vidas. Muchos lo recordaran aún, con su maletín de tevinil negro y su delantal, con su sonrisa y mirada característica, su humor, su fuerza militante y su gran optimismo... quién sabe, espero como muchos que muchos Gatos y muchos Chuecos vuelvan a batir los vientos del pueblo, y allí estaremos todos.

QUELTEC


PARTE II
Finalizaba el 70 y, en medio del calor de diciembre, la asamblea se realizó en un colegio antiguo de hombres. El prestigio de los anfitriones no impedía que allí también estuviera un grupo de estudiantes dispuestos al compromiso partidario.

En medio de esa multitud de jóvenes, se distinguió El Gato, su estilo incisivo y enérgico lo señalaban como un gran líder.

Al poco tiempo, se sentó en medio de las chicas del Tres. Las del Liceo 3 éramos pocas, teníamos que enfrentar la tradición de colegio de señoritas en el que no había historia de participación política.

Se discutía acerca del apoyo que los estudiantes debíamos dar a los pobladores y se organizó un grupo para hacer trabajos voluntarios en la población La Bandera.

Poco a poco, fue acercándose más a Marisa, al principio, la amistad fue compartida por igual con las dos.

Durante el 71 y 72, en medio de muchas otras asambleas, rayados y marchas creció la cercanía que rápidamente se convirtió en un pololeo hasta su matrimonio con Marisa, en diciembre del 73.

El Gato logró conquistar un lugar de cariño y ternura, su energía y decisión era simultánea a su capacidad de entregar y recibir afecto.

Las capacidades de Renato eran múltiples, si hay algo que lo distinguió siempre fue su inteligencia. Agudo, capaz, los argumentos fluían sin mayor esfuerzo. Entró a la escuela de Medicina, en un momento en que la vida estaba tan convulsionada que este logro pasó inadvertido. Siempre mantuvo un cariño especial por sus hermanos, nunca se supo con exactitud de sus padres, vivía con su tía. Cuando se casó se llevó a Mauricio, uno de los menores. Trató de asumir todas las tareas, estudiar, militar y construir una vida familiar. Tenía energía para todo ello y ganas enorme de vivir para transformar, para hacer posible las consignas que con tanta convicción orientaron sus decisiones.

Renato tenía ojos claros y una pequeño rasguño en su ceja. El día de su detención se encontraba en la Facultad de Medicina, Marisa supo que algo no andaba bien cuando como a las siete de la tarde él no llegó. Logró salir a tiempo pero días después, también cayó en manos de la Dina.

Los testigos cuentan que se encontraron en la Venda sexy y Villa Grimaldi, que en alguna oportunidad pudieron intercambiar palabras y gestos, cuentan que Renato vestido con su delantal blanco, ayudó con sus conocimientos de medicina a otros detenidos, que a pesar de las múltiples torturas mantuvo su siempre su dignidad y se opuso con energía a sus torturadores.

A Renato lo detuvieron el 12 de diciembre de 1974, los últimos testigos lo vieron el 8 o 9 de enero de 1975 saliendo de la torre de Villa Grimaldi, Marisa también salió por esos días.. con la convicción que sería trasladada a otro centro de tortura, no aparecieron más.

Entre otros, Marcelo Moren Brito y Osvaldo Romo tienen la información que permitiría llegar a la verdad....

Queni.

      


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