El negro era un valiente

Para Hernán Pérez Alvarez___

Lucrecia Brito Vásquez

Te conocí a pricipios del 75, nos correspondió militar juntos para recomponer el movimiento en el sector de Estación Central, Quinta Normal y Pudahuel. Esa era nuestra misión, y tú eras más joven que yo en dos años, recién habías cumplido 21 mas, a pesar de tus pocos años infundías respeto, tranquilidad y protección. Además, siempre te vimos en familia con tus dos hijos pequeños y sus amigos que a veces revoloteaban, otras dormían, mientras nosotros planificábamos las acciones de propaganda saboreando las sopaipillas invernales junto a un buen té calientito con lo que fuera.

El negro hacía una linda pareja con su cálida compañera, prestaban su casa, no sólo para las reuniones, allí funcionó la impresora que se trasladó desde mi casa porque no era segura. Nunca te vi trepidar ante las tareas, aunque sí estábamos de acuerdo en las discusiones en torno a la necesidad de priorizar por la recomposición del movimiento obrero y no dejarnos llevar por las acciones coyunturales que ponían en peligro lo reconstruido. Hablábamos con pasión y franqueza de los aciertos y dificultades cotidianas, con Jenny del Carmen de la Barra formábamos un buen equipo que se unía a otros compañeros del sector, era gente que día tras día se iba uniendo a la resistencia.

No podíamos saber muchos datos sobre nuestras identidades, usábamos nombres políticos de los que no me recuerdo. Después me enteré que Jenny y tú eran ex presos políticos, al igual que yo. Por el Informe Rettig supe que eras fotógrafo de profesión, actividad que me apasiona y que podríamos haber desarrollado juntos.

Así pasaron más de dos años de reuniones semanales, tareas y acciones hasta que un 19 de Octubre fuiste detenido. Fue un error, Jenny había caído y tuviste los tres días consabidos para escapar pero, desgraciadamente no lo hiciste. Negro querido, eras un valiente, pude recuperar el mimeógrafo y todos los materiales sin problemas. También supe que te pasearon por el barrio con la radio que te encantaba llevar a cuestas, pero no denunciaste a nadie. Nunca más se supo de ti, cuánto habrá sufrido tu familia, si apenas contabas con 24 años.

Compañero, es tan duro testimoniar, es abrir la herida sobre un drama ineluctable, por eso me he demorado en hacerlo. Tu cara iluminada de sonrisa, invade mi recuerdo.


Si sabes algo más sobre el compañero cuya historia leíste, compártelo con nosotros enviándonos un e-mail para que así todos podamos conocerlo.

Si sabes algo sobre cualquier otro compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártelo también con nosotros, eso ayudará a que jamás los olvidemos. ________________________________

"Sigamos luchando no más..."

Por Queltec

Ayer se recordó un año más de la desaparición de nuestro compañero Hernán Santos Pérez Alvarez, "Ambrosio" o "Agustín", para quienes lo conocieron antes y después del Golpe. Recordarlo, nos lleva necesariamente a evocarlo desde el momento que junto a un grupo de allegados en la población La Estrella, impulsó una toma de terrenos en un sitio de avenida San Pablo, donde no había ni siquiera agua y que en 1971 se le denominó campamento "Hasta la Victoria Siempre". A ese lugar llegó Hernán con su compañera Norma y su pequeño hijo de pocos meses. Aún no tenía militancia política, si bien en algún momento de su vida fue simpatizante de la JJ.CC. Nuestro partido inició allí una de las experiencias más positivas en pobladores, destinándose a un grupo de compañeros para que trabajaran permanentemente en el campamento.

Fue así como logramos contactar a Hernán, quien en ese entonces, y pese a que era muy joven 18 años, tenía condiciones innatas de liderazgo, de hecho era el vicepresidente del campamento y su casa fue la primera que se abrió para discutir "El Rebelde", en un lugar donde se vivía en condiciones muy precarias. Ni siquiera el crudo invierno de ese año -donde incluso nevó- lo "bajoneaba". Expresiones típicas suyas eran "sigamos luchando no más...".

Hernán creció y maduró políticamente en la toma. Levantó una primera unidad de simpatizantes, mientras él formaba ya parte de otra de aspirantes. La educación política lo ayudó a ir comprendiendo y definiendo la forma en que la toma debía ir evolucionando. Ya al Golpe era un dirigente destacado a nivel poblacional en el cordón Quinta Normal-Barrancas. Tras el Golpe, Hernán se mantuvo en la zona lo que le significó una primera detención y descuelgue. Transcurrido un tiempo de su liberación, insistió en continuar trabajando en el campamento y en los sectores de Neptuno, población Lo Franco en Cerro Navia, para reconstruir partido. Osado, valiente, solidario pese a recomendaciones para que se enfriara en la zona, su respuesta inevitable era "yo no dejo botado a mis compañeros..."

Y así continuó arriesgándose convencido que "el partido va a sobrevivir aquí y aquí hay que estar" fue una de las últimas conversaciones que sostuve con él y cuando aceptó mudarse del campamento, ponerse chaqueta y corbata para disimular un poco y oficiar de fotógrafo en la comuna. Un oficio en el cual fue un autodidacta y que conoció casi casualmente en un taller que montamos por un tiempo de reproducciones microfotográficas para los frentes de masas (los que quedaban) por allí por el 75. La primera vez en la sala de revelado, metió la mano en los ácidos y reveladores, lo que fue un desastre... Poquito a poco y como era su costumbre aprendió los secretos de la fotografía básica y dijo, "listo con esto me gano la vida..."

La caída de "Ambrosio" o "Agustín" en el 77 fue un duro golpe y Hernán pese a las torturas y a que fue llevado al campamento para que denunciara compañeros y simpatizantes, no identificó a nadie lo que enloqueció a sus asesinos y torturadores. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo, trabajar con él, estar en su hogar con Norma y sus hijos, sentimos hoy un inmenso dolor en el recuerdo, pero también el inmenso orgullo de haberlo conocido.

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