JECAR, COMPAÑERO EN EL VIAJE DE LA VIDA
Por Fesal Chain. Sociólogo, ex militante del MIR Renovación





Nunca fuimos amigos, éramos, en el mejor sentido de la palabra, compañeros o compañeros de partido. Ambos pertenecíamos al MIR Renovación, un movimiento que después de tantos años de lucha frontal contra la dictadura pinochetista había sido prácticamente arrasado. Aún me acuerdo cuando junto a un dirigente histórico de las tres letras estábamos en el Estadio nacional celebrando la recuperación de la democracia y pasaban las listas de detenidos desaparecidos por el marcador. El dirigente lloraba, pero no por los muertos anónimos que muchos veían, sino por sus amigos y amigas, la mayoría eran miristas.

Ese día de septiembre yo había sido convocado a la reunión con el turco, pasé a buscar a mi amigo Juan Luis Marré a su casa y esa noche su familia había llevado un chanchito y papas, que traían del campo en Linares. Nos quedamos conversando y comiendo. Eran pocas las ocasiones en que se podía comer de manera tan opípara. Se nos hizo tarde y avisamos que no iríamos a la reunión, que nos veríamos con el turco al otro día.

Yo como estudiante un poco empobrecido aunque no totalmente, me fui esa noche tipo 12 a mi casa en bicicleta, llegué tarde como a las 2 de la mañana, todavía me río cuando me acuerdo que las putas de Matta con Vicuña me gritaban que aceitara la bici porque rechinaba mucho.

A las seis de de la mañana recibí un llamado por teléfono, un grito, un aullido: ¡Mataron al turco! No era creíble, no era posible, no a estas alturas del partido, de la transición, de la puta vida. Me levanté y esperé un poco la mañana. Tomé la micro al Centro y ahí me encontré con los compañeros y amigos y con un amor que no veía hace mucho, Fabiola, que hoy también está muerta. Marchamos más de 10.000 por las calles de Santiago, gritando y cantando con un dolor de siglo las viejas consignas: Pueeeeeblo, Concieeeencia, Fusil, MIR, MIR. Muchos de nosotros no sabíamos que sería la última vez que gritaríamos esas frases de lucha.

Al poco tiempo nuestro querido MIR, las tres letras, la familia, se dividió aún más y algunos nos fuimos a otros destacamentos, otros a la casa y otros se han quedado tratando de resucitar al Lázaro amado.

Es cierto que el MIR de los 60 terminó y también el de los ochenta, pero también es cierto que seguimos, a pesar de las diferencias y desencuentros, siendo una familia, a veces nos juntamos y nos peleamos como siempre, siempre fuimos hermanos rosqueros, pero cuando nos vemos en las calles o en algún bar o en algún café, sabemos que nuestro amor aún existe, como esas viejas parejas que saben que de un modo u otro se verán de nuevo y volverán a hacer el amor como en los viejos tiempos.

Gracias JECAR por haber existido, tu moriste por nosotros, para que nosotros estemos vivos y luchando y amando, gracia TURCO por tu compañerismo y valor. PUEBLO, CONCIENCIA Y FUSIL, MIR, MIR, MIR.


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