LA VOZ DE MARIA ANGELICA
María Angélica Andreoli Bravo
Lucía Sepúlveda






María Angélica Andreoli Bravo, estudiante universitaria, militante del MIR, fue entregada a la DINA por Marcia Merino, el 6 de agosto de 1974, a los 27 años, en su domicilio de calle Bilbao. En 1983, esta colaboradora de la dictadura, detenida en forma casual, reconoció ante un juez del Crimen haber acompañado a la DINA hasta la casa de María Angélica, y dijo que habló con ella mientras su padre era atendido por una enfermera. Marcia Merino agregó que oyó la voz de María Angélica en Londres 38 "durante unos 20 días". No dijo si hoy, cuando duerme, aún escucha la clara voz de su ex compañera.

Esa tarde, María Angélica venía recién llegando de su trabajo como secretaria en Sigdo Koppers S.A, ya que había interrumpido sus estudios de Nutrición, que realizaba en la sede Talca de la Universidad de Chile. Tocaron el timbre y al abrir la puerta, vio a su ex compañera de partido, acompañada de agentes que viajaban en una Chevrolet amarilla. Los agentes aprovecharon el momento en que una enfermera tomaba un electrocardiograma a su padre, Joaquín Andreoli, que había sufrido un infarto dos días antes, para llevársela detenida. La madre, Olga Bravo, sólo se dio cuenta del hecho cuando despidió a la enfermera, en la puerta y vio que su hija ya no estaba allí. Esa misma noche la DINA llevó a María Angélica a casa de su prima María Isabel Eyzaguirre, en calle Montenegro 1490, y al comprobar que ella no estaba, los agentes dejaron la casa bajo controlada durante tres días. Cuatro días después, la joven fue conducida a casa de un tío por unos minutos y luego se la llevaron nuevamente en la Chevrolet amarilla. El 15 de agosto le permitieron llamar por teléfono a su tío, y ella preguntó por la salud de su padre y dijo que estaba bien.

Nunca más la familia volvió a saber directamente de ella, pero por testigos se supo que estuvo en el recinto de detención y tortura de Londres 38, actual Instituto O'Higginiano del Ejército.

Oyeron su voz
Erika Hennings, sobreviviente, declaró: "Mientras estuve detenida en Londres 38, pude ver y escuchar a María Angélica contestar preguntas que le hacían los vigilantes, como si tenia compañero o no, donde trabajaba, etc. Como éramos pocas mujeres allí, pude identificar su voz y muchas veces escuché que pedía agua o permiso para pararse". Erika y otras prisioneras fueron trasladadas el 27 de agosto al Campamento Cuatro Alamos, pero María Angélica no fue incluida en ese grupo.

En la declaración de Marcia Merino también quedó establecido que ella oyó en Londres 38 la voz de María Angélica "durante unos 20 días" y luego, no la escuchó nunca más.

Encubrimiento del crimen
Casi un año después, el día 23 de julio de 1975 el diario "El Mercurio" de Santiago, reprodujo una noticia aparecida en la publicación brasileña O'DIA, informando de la supuesta muerte de un grupo de chilenos en enfrentamientos entre extremistas en el extranjero. Entre los nombres incluidos en las listas, aparece el de María Angélica Andreoli Bravo. La maniobra de encubrimiento, montada por la DINA en el marco de la Operación Cóndor, contó con la colaboración de los servicios de inteligencia argentinos y brasileños. Sin embargo, fue desvirtuada rápidamente por la acción de los familiares de los 119 chilenos incluidos en las listas, quienes probaron que la noticia carecía de toda base. Al mismo tiempo, los presos recluidos en Puchuncaví realizaron una huelga de hambre para denunciar que la mayoría de los detenidos nombrados, habían sido vistos por ellos en otros centros clandestinos de detención.


       Si sabe algo más sobre el compañero cuya historia leyó, compártalo enviándonos un e-mail para que así todos podamos conocerlo. Si sabe algo sobre cualquier otro compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártalo también, eso ayudará a que jamás los olvidemos.


Sitio creado por
ULTIMOS TRANVIAS
© 1999 - © 2000 - © 2001 - © 2002
© 2003 - © 2004 - © 2005. ESCRÍBANOS