Memorias Fragmentadas
Para el Padre Antonio Llidó Mengual
Claudia Iturrieta

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Te vas formando de las memorias fragmentadas,
amaneciendo de los recuerdos que te estaban esperando,
crisálida minúscula y gigante,
capullo compasivo llenaste el orbe con tus mariposas multicolores,
repletas de esperanzas y de risas,
así fuiste desenvolviendo la vida que te estaba destinada,
así tan simple y traicionera te cercaba la muerte colgada de tu brazo,
como sombra rastrera te fue siguiendo en cada esquina,
en cada sermón
en cada confianza que sembraste,
la oquedad de sus ojos grandes,
te fue rodeando triste y titánica,
irónica y déspota,
hasta dejarte solitario y anclado en la certeza única del verdugo infame que la traía cosida a su frente.

Tal vez antes de alcanzarte con sus ojos diminutos y viles,
ya se le había aparecido develada en sus manos,
cuando al regresar de algún juego infantil y lavarlas,
se le cruzó el tiempo en los huesos,
y comenzó a limpiar tu sangre que escurría dadivosa,
quizá al besar los labios finos y delicados de la amada,
tu sonrisa se coló en su rostro,
la traía de la misa dominguera,
tu risa y todas las risas traspasadas por el mismo aliento,
tu vida y todas las vidas traspasadas por el mismo hálito.

¿Cómo pudo levantar el puñal, el fusil, o lo que haya segado y acallado tus respiros?
al matarte asesinó tres veces,
quitándote y silenciando tu cuerpo,
dejándote callado y anónimo,
y quedándose inhumano.








Encuentro del héroe con la traidora

Entre los que vieron y hablaron con el sacerdote Antonio Llidó en las cárceles secretas de la DINA, hay una testigo especialmente interesante. Se trata de Marcia Alejandra Merino Vega, alias "La Flaca Alejandra" entonces colaboradora de los servicios de seguridad de los que después se convertiría en agente.

En su libro testimonio "Mi verdad", Santiago 1993, relata algo sucedido a mediados de 1974. "En una ocasión -dice- cuando Francisco Ferrer Lima, capitán de Ejército, agente de la DINA, ya había llegado a reemplazar al oficial de Carabineros, Ciro Torré, como comandante del Cuartel de José Domingo Cañas, Ferrer me llevó a hablar con un sacerdote español que estaba detenido. Ahora sé que él era Antonio Llidó Mengual. Quedé muy impactada porque Ferrer Lima, "el capitán Max", me ordenó que le dijera: "yo estoy hablando todo lo que sé, y le digo a los otros detenidos que hablen, porque si no van a ser torturados". recuerdo que el sacerdote me dijo: "cómo puede dormir con la conciencia tranquila".

Archivero

El Padre Llidó, español, sacerdote católico, militante del MIR y miembro del Grupo Cristianos por el Socialismo, fue detenido en septiembre del 74’, por agentes de la DINA. Su arresto está relacionado con la detención de un grupo militantes, entre ellos Ariel Salinas Argomedo, quien se encuentra también desaparecido. El padre Llido fue trasladado a José Domingo Cañas, para ser trasladado después a 4 Alamos, desde donde desapareció. Durante su permanencia en José Domingo Cañas, fue cruelmente torturado y objeto de burlas por su condición de sacerdote. Se encontraba muy mal de salud, sufría frecuentes hemorragías estomacales, sin embargo su ánimo era muy bueno y se dedicaba a reconforartar a los demás prisioneros. Cantaba mucho y organizó un coro entre los detenidos. Entre los que vieron y hablaron con el Padre Antonio, se cuenta Edmundo Lebrecht, que al conversar con él, se enteró de su condición de sacerdote y nos contó también que lo hicieron víctima de golpes eléctricos prolongados y golpizas y, por su condición de religioso, las torturas estaban marcadas por el sado-sexualismo. A Edmundo el Padre le contó lo que le había sucedido con unos paquetes de maicena: «que cuando los agentes iban a tratar de comérselos, descubrieron que había embarretinado en ellos papeles con datos.»


"Encuentro del héroe con la traidora", fue publicado bajo el nombre de "Testigo clave" en la revista Punto Final de diciembre de 1998. El título "Encuentro del héroe con la traidora", ha sido por lo tanto puesto por nosotros y pedimos desde ya que nos dispensen Archivero y Punto Final.

El retrato del Padre Llido es una acuarela de Jaime Castro Santoro


Si sabes algo más sobre el padre Llidó, escríbelo para que podamos conocerlo mejor. Si sabes algo sobre cualquier desaparecido o asesinado por la dictadura, escríbelo también eso ayudará a que jamás lo olvidemos.

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