El año nuevo '75 de Marisa: Infierno en La Torre

Para María Isabel Joui
Lucía Sepúlveda

María Isabel Joui Peterson, de 19 años, estudiante de economía en la Universidad de Chile, casada, militante del MIR, fue detenida el 20 de diciembre de 1974, en un departamento de calle Brasil, en Santiago. Por su desaparición está procesada la plana mayor de Villa Grimaldi en la causa que sigue el Juez Guzmán. Testimonios de presos dan cuenta que desapareció luego de ser torturada en los días de Navidad en la llamada "Venda Sexy" (recinto clandestino de Irán con Los Plátanos) y luego en Villa Grimaldi, junto a su marido, Renato Sepúlveda (de 21 años) en el sector llamado La Torre, desde donde ambos desaparecieron. Su nombre fue incluido en la llamada "Lista de los 119", como parte de una maniobra de encubrimiento realizada por la DINA en el marco de la Operación Cóndor y acogida por la prensa chilena en julio de 1975.

A María Isabel sus amigos la llamaban Marisa. Ella se crió en un barrio de Ñuñoa, en el seno de un hogar más bien tradicional. Era la única mujer entre tres hermanos, uno de los cuales eran cadete y el otro oficial de la Escuela Naval al momento de su detención. Su amiga María Eugenia Letelier afirma: "Desde el inicio Marisa nos dejó claro ciertas claves para recordarla, que había como relacionar lo cotidiano con la historia. Por ejemplo, me decía, no puedes olvidar el número de mi casa, porque es el 1541 , el año del descubrimiento".

La JEC y el Centro de Alumnos
Marisa descubrió su vocación revolucionaria, cuando ingresó a la Juventud de Estudiantes Católicos, JEC. Ella entendió el cristianismo como lo explicaba la teología de la liberación, es decir, como un compromiso con la lucha por liberar a los oprimidos y construir un mundo más justo. "Se nos abrió el mundo. La acción-reflexión-acción se hizo norma de vida. Cada pequeño acto tenía un sentido de fe y de transformación de un mundo injusto, para construir el Reino de Dios en la tierra", recuerda su amiga y compañera María Eugenia.

El año 70, Marisa ganó por amplia mayoría la Presidencia del Centro de Alumnas del Liceo de Niñas Nº 3, ubicado entonces en Manuel Rodríguez con Alameda, como cabeza de la lista A, de izquierda, que representaba un gesto de audacia no visto antes en ese liceo. Ganaron por amplio margen. Cada lunes la directiva se reunía con las delegadas de curso y buscaba formas de generar espacios de participación.

María Eugenia Letelier, su compañera en el Liceo, la describe como una alumna muy destacada, desde los inicios. En la prueba de medición de la calidad del aprendizaje, Marisa obtuvo el mejor puntaje de los octavos años de todos los liceos. Ella integró la primera promoción de octavo básico, justo en los años de la reforma educativa del 68 que extendió la educación en un año, en todo el país.

La FESES, el FER y las marchas
Fue el tiempo de las primeras lecturas de Marx y del evangelio interpretado en el contexto de la efervescencia social de esos años. La directiva que integraba Marisa comenzó a participar en la Federación de Estudiantes Secundarios, FESES, donde llegaban todos los liceos, y allí conoció el FER, el Frente de Estudiantes Revolucionarios, el brazo estudiantil del MIR. Las propuestas del FER la convencieron más que otros llamados que recibió desde sectores juveniles demócrata cristianos y católicos que también frecuentaba, entre los que estaban jóvenes como Guillermo Yungue o Víctor Barrueto, hoy diputado. Junto a sus compañeras del liceo, Marisa participó en las protestas contra el imperialismo yanki frente a la embajada de Estados Unidos, en el Parque Forestal y conoció el ruido y los efectos de las bombas lacrimógenas. Pero también vivió la alegría propia, y la del pueblo, con el triunfo de Salvador Allende. Ella y sus amigos de la JEC estuvieron esa noche del 4 de septiembre hasta muy tarde en la fiesta de la Alameda, donde todo era carnaval. A la mañana siguiente, sin embargo, surgieron las contradicciones a nivel familiar, porque sus padres no entendían su alegría y pensaban que no había nada que celebrar.

El amor y el trabajo voluntario
Comenzó a ir a los trabajos voluntarios en las poblaciones, donde como muchas jóvenes de su generación conoció no sólo la pobreza y la solidaridad, sino también el amor. Se enamoró de Renato Sepúlveda, también mirista, estudiante de medicina. Cuando el mundo en que habían vivido se derrumbaba, en diciembre del 73, decidieron casarse, sin fiesta, y continuaron militando, ahora clandestinamente. Marisa estudiaba Economía en la Universidad de Chile, pero pronto la Facultad fue cerrada y sólo continuó estudiando Renato. A él lo detuvieron primero, en la Escuela de Medicina.. Marisa se fue de la casa de su madre y comenzó la búsqueda frenética de un lugar seguro para vivir. Allanaron la casa de los Joui, y su hermano Hernán, oficial de la Marina, recibió a la DINA y explicó que ella no estaba. La persecución continuó y el cerco se cerró cuatro días antes de la Navidad. El nuevo año 1976 comenzaba recién, mientras ella y Renato eran trasladados de uno a otro centro de detención, hasta desaparecer un día de enero. Nunca más vio nadie a Marisa, que en palabras de su amiga María Eugenia, "Tenía 19 años y una vida entera por construir".

La cruz de Grimaldi
La sobreviviente María Stella Dabancens declaró que estuvo detenida en Grimaldi entre el 2 y el 6 de enero de 1975, y que compartió pieza con María Isabel, con quien tenían amistades en común. Cuando María Stella fue trasladada de la Villa, Marisa le regaló una cruz, confeccionada por ella con hilos de una frazada y astillas de una silla de madera que había en la habitación en que vivieron juntas.

Alfredo González Reveco, testigo de la detención de María Isabel declaró que ésta fue detenida en forma fortuita al ser identificada cuando la DINA allanó el domicilio de otra persona, Francisco Rozas, ubicado en la calle Brasil. Posteriormente todos fueron llevados al recinto clandestino conocido como "Venda Sexy" de Irán con Los Plátanos, comuna de Macul. Similar declaración prestó otro de los detenidos en ese lugar, Narciso Gálvez Fuentes.

María Alicia Salinas Farfán, otra sobreviviente, declaró que conocía de antes al matrimonio y los vio en Villa Grimaldi. Renato encabezaba la fila de hombres que venía desde el sector llamado La Torre y aún vestía su delantal de estudiante de medicina.

Morén y Laureani
Patricia Guzmán Pardo declaró que estuvo cuatro días en la misma pieza con María Isabel. Ella le contó que la torturaban para tener información sobre Andrés Pascal Allende, entonces Secretario General del MIR. Los interrogatorios a Marisa y su marido los dirigía Marcelo Morén Brito, secundado por el teniente Pablo Fernando Laureani Maturana.

Olga Cortés Bruna, ex detenida sobreviviente declaró ante notario que vio a Maria Isabel Joui en Villa Grimaldi, y la describe como "una joven muy buenamoza, inteligente y de gran valor". Relata que vio como ella y tres personas más fueron sacadas de Villa Grimaldi con destino desconocido. Otra ex presa, Angela Alvarez, estima que fue sacada de allí entre el 7 y el 8 de enero de 1975. Por su parte la sobreviviente María Alicia Salinas Farfán sostiene que en la mañana del 8 de enero, María Isabel Joui y María Teresa Eltit fueron sacadas de la pieza donde estaban todas las detenidas y nunca más las volvió a ver.

María Isabel y María Teresa










Por Lucrecia Brito

Nunca olvidaré a María Isabel Joui, que venía de la que llamaban "venda sexi". Me contó que allí, después de la tortura, la dejaban dormir con su compañero, Renato que era médico. Ella tan fina, estaba muy entera, no le daba miedo ser. Tal es así, que un día se acercó aquella protuberante alimaña conocida con la chapa del "ROMO" y se puso a discutir con ella sobre política y valores. El la azuzaba desde su omnipotente sitial, al otro lado de los barrotes, le quería destruir sus ideas, su línea de análisis, a ella que era militante del MIR. La última vez que la vi, la sacaban junto con María Teresa Eltit, una muchacha colorina que llevaba más tiempo con nosotras en Villa Grimaldi y parecía defenderse de la incertidumbre en posición fetal. Quizá el pánico le provocaba frío y así, quedita, se sentía más niña, más segura.

María Teresa, estuvo sin ser percibida durante varios días, hasta que cayó un tal Emilio que la conocía y descubrieron con él su importancia dentro de la organización. En semejante trance nos contó que le habían dado con todo y muy fuerte, y que estaba atrapada por Emilio Iribarren, porque él sabía demasiado y desgraciadamente su quebrantamiento era severo, se había convertido en un traidor. Debemos decir en favor suyo, que para quebrarlo, le llevaron incluso a los interrogatorios a su guagua con síndrome de Down.

MARIA ISABEL Y MARIA TERESA, fueron sacadas de Villa Grimaldi un día de Enero del 75, para volver siendo partes de las listas de desaparecidos.



Si sabe algo más sobre el o los compañeros cuya historia leyó, compártalo con nosotros enviándonos un EMAIL.

Si sabe algo sobre cualquier otro compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártalo también con nosotros, eso ayudará a que jamás los olvidemos.


Sitio creado por
ULTIMOS TRANVIAS
© 1999 - © 2000 - © 2001 - © 2002
© 2003 - © 2004 - © 2005. ESCRÍBANOS