Pepe Amigo, el malo
En memoria de José Modesto Amigo Latorre
Por Bernarda Salgado






Hoy, 28 de noviembre, se cumplen 15 años de tu partida. Es mucho y poco a la vez, no sé cómo traspasar en palabras, las emociones y sentimientos que me embargan. Pienso, no debo dejar que me afecte una fecha así, pero es inevitable, ando especialmente sensible. Venía leyendo en la micro y a propósito de cualquier párrafo volaba mi mente a recuerdos específicos contigo. Me acordaba que días previos a tu muerte estaba leyendo "Un Hombre" de Oriana Falacci y te lo comentaba por la personalidad del protagonista, la resistencia a sus torturadores, cómo los enfrentaba, que lo encontraba tan parecido a ti, cuando te tocó vivir esos momentos en el AGA, con 2 meses de incomunicación y sin que lograran quebrarte. El libro justamente empieza con un funeral y los puños en alto de sus compañeros que asistían al sepelio. No sabía que días después ibas a caer bajo una lluvia de balas. El día anterior a tu muerte llovió mucho y el día del asalto salió un sol resplandeciente, me hiciste el comentario que podría haber llovido ese día 28 porque la gente anda más cabeza gacha, tratando de protegerse de la lluvia resultando más fácil movilizarse. Pero, los acontecimientos se desencadenaron negativamente para todos, especialmente para ti y Luis A. Barra García que cayó contigo.

Para nosotros los que quedamos vivos, el tiempo se detuvo abruptamente, con un dolor imposible de traducirlo en palabras, sólo es algo que se siente y resulta más terrible que el dolor físico. Ese día significó el final de tantos sueños, los otros hijos que íbamos a tener, el tener tu propio laboratorio de fotos donde pasarías con tu hijo, mostrándole lo mágico que resulta ver aparecer las imágenes en el papel. El microscopio que querías comprar para que el niño viera todo lo que nos rodea a través de ese lente. Los porotos y lentejas que juntos colocaban en frascos húmedos con algodón y veían como crecían sus hojas. Las semillas en almácigo y luego trasplantadas al patio donde vimos crecer los pimientos verdes.

Esta pérdida me dolió y me ha seguido doliendo mucho, siento que todo es tan injusto había tanto por seguir desarrollando, hasta el tablero de un juego que habías conocido en México y que estabas fabricando quedó inconcluso, nunca supimos de qué juego se trataba. Quedó sí el ajedrez de piezas de alambre con el que invitabas a José Miguel a jugar una partidita, yo nunca pude sentir la pasión por ese juego como tú, por tanto, luego de tu partida el niño no jugó más como lo hacía en esos días.

Noviembre fue el mes que nos casamos, el día 13 también estuvo presente con el recuerdo del casamiento en Capuchinos previo a tu expulsión de Chile por el decreto 504. Pensaba habríamos tenido nuestro 26 aniversario, o no lo habríamos tenido ya que por las experiencias de parejas que uno ve a diario, son pocos los que se salvan, pero si hay parejas duraderas y yo creo que de ese tipo habríamos sido nosotros. Cuántas veces no estuvimos separados y a pesar del tiempo y la distancia volvíamos a estar juntos, sin que se apagara la pasión, el amor que me brindaste es una luz que aún resplandece.

El 25 de enero del 2002 cumplirías 50 años, medio siglo al que no lograste llegar, recuerdo aún cuando me decías "usted si que va a llegar a viejita" y eso porque nos mirábamos la palma de la mano y efectivamente tu línea de la vida se cortaba en la mitad, no había más raya que llegara al final, eso era increíble.

El último cumpleaños que pasamos juntos yo cumplía 30 años y me decías "Feliz Cumpleaños, mi treintona" y me abrazabas y levantabas dando miles de vueltas. Tú quedaste pegado con 34 años. Cómo estarías ahora, con más canas, con más kilos, lo dudo, tu contextura fue siempre delgada, no creo que fueras a cambiar mucho, pero en esencia seguirías siendo el mismo hombre tierno que me acompañó siempre, él que me despertaba con desayuno en la cama. Primero sentía el olor a pan tostado abría los ojos y allí estaba la bandeja en tus manos al borde de la cama. Cuántas veces intenté hacer lo mismo pero ya estabas despierto antes que yo y me decías que no te gustaba tomar desayuno en la cama por las migas, que era incómodo, etc, puras mañas, porque para mí si lo hacías, no dejabas que te regaloneara de esa forma.

Me vienen a la mente las canciones que me dedicaste en una de nuestras tantas separaciones.
1. Mariposas de Silvio Rodríguez, cuya letra empieza: "Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero desde que sé que no vendrás más nunca...." Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno...."
2. Te doy una canción. "Cómo gasto papeles recordándote, como me haces hablar en el silencio, cómo no te me quitas de las ganas, y aunque nadie me vea nunca contigo, y cómo pasa el tiempo que de pronto son años sin pasar tú por mi detenida".
3. Te amaré. "Te amaré, si estoy muerto, te amaré el día siguiente, además". Este me emociona sobremanera porque es como si lo hubieses dejado con intención para después de tu muerte.

Qué ganas me dan de ser creyente, pensar, creer que después de esta vida uno se encuentra con los seres queridos. Ya sé que nunca más te volveré a ver que has pasado a formar parte de la tierra, materia, molécula, átomo que forma parte del universo, pero aún así eres como las estrellas que han dejado de existir hace millones de años pero su luz recién nos alcanza, así eres tú tu energía, calor me acompaña siempre, por lo que no me siento abandonada, aunque a veces si, sobre todo cuando me enfrento a situaciones complicadas, me digo porque no me ayudas un poquito.

Nuestro amado hijo ya tiene 23 años y sólo le queda 1 año para terminar su carrera de diseño gráfico. Sacó tu habilidad para el dibujo y las artes manuales. Esa es su manera de expresión, se vuela con sus dibujos, antes inventaba comics con sus personajes, pero ya no le gusta eso, hasta abrió una página web. Qué es eso, preguntarás. No dejo de acordarme que todo lo tecnológico te atraía, te gustaba como estaban hechas las cosas, mediante que sistema o mecánica funcionaba. Lo último que recuerdo es que viste en una revista que los "compac disc" estaban recién saliendo en Europa y Estados Unidos, como te gustaba la música pensabas en la calidad al escuchar con este nuevo sistema que utilizaba el láser. Qué lejano se veía en esos años, y ahora venden esta música hasta en la calle.

Fui a la charla que dieron los amigos argentinos en relación a la importancia de la memoria histórica y cómo el hecho de escribir las cosas que a uno le han sucedido de alguna forma lo empiezan a sanar, a poder continuar viviendo. Tal vez eso es lo que necesitaba, escribir y escribir de ti. Siempre lo pensé, pero nunca lo puse en práctica hasta hace unas semanas atrás que llegué a escribir como 15 páginas que fueron brotando no sé de dónde. Para tu primer y segundo aniversario mandé cartas al Director de la revista Análisis y allí las publicaron, pero nunca más escribí hasta ahora.

Y como ves esta carta te la escribo como si estuviera conversando contigo, ¡qué rayadura! Cada cual tiene derecho a pelar cables como pueda.

De alguna manera el escribir esto me ha sacado un poco la angustia con la que desperté.

Sólo puedo decir que a pesar de los años que han pasado desde tu muerte física, sigues y seguirás viviendo en mí y me atrevo a pensar que en cada uno de quienes te conocieron y quisieron. Con mucho, mucho amor, Narda.

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Cartas del Malo a Narda

SANTIAGO, JUNIO DE 1975
Nos están invadiendo los ratones. Todos los días después del encierro aparecen por las alcantarillas, las letrinas, los desagües, por todos lados. Tremendos pericotes. Se ponen a jugar y a trajinar en la basura y también en ... las celdas. Se han metido a 3 celdas y anoche por segunda vez seguida, se metieron a la del tío Carlos. Fue como a las 12, tremenda pelea que tuvieron con el ratón, se demoraron más de 1 hora en cazarlo y en toda la calle se sentían los palos y que sé yo que otras cuestiones que sonaban. Hasta tuvieron un principio de incendio porque se les dio vuelta una vela. Al final, por fin, lo mataron, no era de los grandes media como 15 centímetros, más otro tanto de cola, pero tenía una agilidad increíble, caminaba hasta por el techo.. Cuando pasan estas cuestiones me da la impresión de que cada vez estamos peor, comidos por toda esta cuestión de estar preso, la suciedad, la humedad, la basura, el encierro. Claro, no es para tanto pero de todas maneras existe un ambiente de dejación, de embrutecimiento, de dejar que las cosas pasen y el mundo siga su curso, de no vivir la vida sino dejar que ésta lo viva a uno. Ya van a ser 2 años y como si nada, como si todo hubiera pasado ayer, hace no más de un mes. Se pierde la perspectiva de todo, da la impresión a veces de que uno se pude pasar 20 años aquí y como si nada, y lo increíble es que son 2 años ya. Y aunque uno se trace los planes que se trace, haga lo que haga, porque igual se tiene que mover dentro de este submundo que es principalmente coercitivo, en todos los planos de desarrollo humano, incluyendo la cuestión intelectual en que sólo puede desarrollarse (si logra pasar la censura) parcialmente. El problema es que cuando pienso en esto, pienso en ti. En el hecho de que tengas que aguantar toda esta mierda porque indudablemente que también te toca, te afecta. En el hecho de sentirse impotente, incapaz de dar nada, de hacer algo, porque en definitiva, si es que el amor no es darlo todo, por lo menos se expresa en eso y vive de eso. Ya no hay luz, ni vela y como ya estoy escribiendo tonteras mejor la corto.

SANTIAGO, JULIO DE 1975
Y ahora otra invasión más. De moscas, andan moscas, por cientos, miles deben ser, en todas partes (esto se está pareciendo cada vez más una novela de Kafka). Y justo ahora -y por lo mismo- cuando hay sol y éste da por más tiempo en la calle (como de 9 a 2 +o- ). No se puede ni tomar sol porque uno que se para al calorcito y al tiro se le paran como 5 moscas, y parece que nuestra calle es una de las peores, justo atrás está el basural. Claro que el no poder tomar sol tranquilo impide que se practique bien la vocación más típica de presos y ricos: no hacer nada (en todo caso algunos encontraron una variante: matar las moscas con un matamoscas). Por lo menos sirve para que algunos se acuerden de que todavía existen, como todas las cosas que provocan alguna reacción (cuando los pacos verduguean, cuando hay alguna visita etc.) Además que siempre he dicho que nosotros no vivimos, estamos en un estado de suspensión, somos unos entes en reserva o de reserva y estas cuestiones por desagradables que sean (lo de las plagas) por lo menos nos hacen recordar nuestro papel (claro que no matando moscas). Porque a pesar que la estadía en prisión debería servir para hacer todo lo que uno no puede afuera (mirar siempre hacia delante, sacar el mejor provecho posible a cada situación) lo que más se hace es flojear.



Una persona de la raza Humana

Con Pepe nos vimos por última vez el 78, vivíamos a menos de una cuadra, nos visitábamos fuera de la escuela, con hijos recién nacidos, la Ale, José Miguel, ¿te acuerdas Narda?

A Pepe lo conocí mucho en ese año y medio que pasamos juntos. En la escuela fue el mejor, él más capaz, él más rápido.

Pepe era lindo también por dentro. No puedo dejar de contar una anécdota que lo retrata profundamente: Un día tuvimos que llenar una ficha que además de la edad y otras cosas pedía que uno definiera su raza. Todos obviamente escribimos blanca. Pero Pepe contestó "humana" y causó la sorpresa y asombro de los profesores y expertos que nos enseñaban.

De ese grupo, de esa escuela solo Pepe no está y no deja de doler porque, repito, era el mejor.

Hippie


      


José Modesto Amigo Latorre (Pepe Amigo, "El Malo"), nació el 25 de enero de 1952. Egresó del Liceo Experimental Darío Salas, y estudiaba Filosofía en la U. de Chile al momento del Golpe. Es detenido en los días posteriores a éste y llevado al Estadio Nacional desde donde es liberado para ser detenido otra vez, en esta oportunidad por la SIFA en diciembre del 73. Tras el Consejo de Guerra en el AGA de la FACH es condenado a cadena perpetua, castigo que le permutan por el de destierro; por ello lo expulsan a Inglaterra, desde donde regresa clandestinamente durante la llamada «operación retorno», un esfuerzo realizado el MIR, para lanzar una ofensiva contra la dictadura. Desafortunadamente muere en un enfrentamiento luego de un asalto a un banco en Peñaflor el 28 de noviembre de 1986, donde cae junto al médico Luis Alberto Barra García, quien era sobreviviente de Neltume. Su viuda es Bernarda Salgado con quien tuvo su único hijo José Miguel.
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