Palabras a Claudio Thauby,
o el gesto perdido del bello recluta
Rosana Ojeda
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"Thauby y Tano"





Claudio, juro que te conocí, no he podido olvidar esa foto tuya, escuela de oficiales sonriente, mirada intensa como el rojo que escarmentó tu pecho a manos del corvo asesino. Ah! Claudio, vi también a tu lado la cara de la Tere, te acordarás de la Tere no? Qué será de ella ahora? Todo este tiempo he preferido quedarme con la imagen, con aquella imagen, tuya y de la Tere, colgados en la pared de la pieza de tu vieja, es mejor así.

No pienso decirte que todo está mal, da lo mismo, camino con mi cuero infecto, me he acostumbrado al dolor, es una prolongación del ojo. No te voy a preguntar donde carajo te metiste ni te voy a pedir que por favor te aparezcas como estés, que no me importa, que tengo los dedos enfermos de escribirte, que mi piel se curtió con la sal, que ya ni lloro por ti, que no veo a tu hermana desde hace algunos años porque me enojé, y al final me terminó dando lo mismo, la patria, la literatura y la cordillera.

APRENDÍ A VIVIR

¿Dónde quedaron mis años heridos?
En el profundo de mi memoria,
o escondidos en mis latidos.

Recuerdo las lágrimas,
cada una de ellas que no alcanzó a correr por mis mejillas.

Fue mi milagro lograr
expresar mi pena y tristeza,
cuando mis ojos humedecían sin parar
Qué puede ser de mí
Cuando recuerdo la verde África
Y mis nervios tiemblan por sí.

Por fin logro sonreír No es que haya aprendido a ganar
Sé que aprendí a vivir.

Yury Thauby

Claudio, caminamos como la lacra que somos, como el descalabro de huesos que somos, turbios, asqueados de nuestra imagen sucia reflejada en el espejo hechizo de Santiago, y pa´que te digo los amigos, se fueron todos, se esfumaron todos, lo mismo que yo, que no soy, que miro estúpida el río Mapocho, lo miro no más, tonta, no sé qué espero. Esta cara ha contado el cotidiano, el alma se resiste a olvidar, peor para mi, loca sigo paso a paso la marca del daño. Las mañanas arrecian la carne, no he podido pensar en otra cosa que no sea yacer.

Claudio estamos tan cansados, mentimos y sangramos, enfermamos y reímos viendo desfilar nuestras caras por la pantalla, y por favor no me digas que termine con la sarta de boludeces y me vaya a freir espárragos, que la cosa es levantarse y dar la dura, no qué va Claudio, no te imaginas cómo son las cosas ahora, ni se te ocurra, volverías a tu entierro si los vieras como están, asquerosos, mercaderes, sin memoria, al mejor postor.

En fin Claudio, déjame aquejar este recuerdo de ti, déjame traerte a plaza italia, donde tu madre senil duerme aquel uniforme colgado de tu foto, déjame decirte este cuento de nunca acabar, dejame pavonear esta rabia que ni siquiera es rabia, es esto gelatinoso, es esta horrenda movilidad, es este cansancio que se parece a mutar.

Claudio, la pancarta desteñida de mi corazón te abraza.


Claudio Thauby de 24 años de edad, era soltero. Estudiante universitario y militante del Partido Socialista, del cual habría sido miembro del Comité Central. Detenido el día 31 de diciembre de 1974 en la vía pública por miembros de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Fue visto en "Villa Grimaldi", desde donde desapareció a mediados de enero de 1975.
El 31 de diciembre de 1974, fueron detenidos en la vía pública, en Santiago, por un grupo de agentes de la DINA, Claudio Thauby Pacheco, de 24 años de edad y estudiante de la Universidad de Chile, quien al parecer era miembro del Comité Central del Partido Socialista, y Jaime Robothan Bravo, de 23 años, estudiante de Sociología, militante del PS. Se ha comprobado que ambos fueron llevados a Villa Grimaldi, desde donde se pierden sus rastros, a mediados de enero de 1975.
Como ya se ha señalado, en julio de 1975, la prensa chilena publicó la noticia del hallazgo en Buenos Aires de dos cadáveres, uno de los cuales se decía era de Jaime Robotham. Los familiares, que se trasladaron a ese país, pudieron comprobar la falsedad de esa información.
La Comisión Verdad y Reconciliación está convencida de que ésta fue una maniobra de desinformación o encubrimiento. Refuerza esta convicción el hecho de que el su nombre fue incluído dentro de lista "de los 119" publicada por esos días, que como se ha dicho antes fue una maniobra de desinformación de la DINA.


El teniente de ejército, Fernando Lauriani Maturana, era conocido por los guardias y prisioneros de Grimaldi, como El "teniente Pablito". En su testimonio, la ex agente Luz Arce cuenta que lo caracterizaban como torpe y de escasa inteligencia, pero que era conocido también por una profunda crueldad. En la Escuela Militar fue compañero de Claudio Thauby, militante socialista a quien personalmente detuvo al reconocerlo en la calle y quien hasta hoy está desaparecido.Luz Arce cuenta que con su bayoneta le rasgó el pecho y la espalda dibujándole ahí sangrantes figuras.


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